Los castañares, bosques de castaños (Castanea sativa) y antiguas plantaciones con sotobosque, situados en el sur de Europa pertenecen al tipo de hábitat natural de la UE #9260 de interés para la conservación. Este bosque tradicional hecho por el hombre da forma a los paisajes y sustenta una economía rural de pequeña escala. Además, el espectáculo efímero del follaje de otoño trae encanto a la vegetación mediterránea y atrae a los visitantes.

La especie ha sido cultivada y dispersada desde hace milenios por poblaciones humanas y su distribución geográfica original no se comprende bien todavía. Su presencia se extiende desde NO España (Galicia) hasta la región del Cáucaso, con una fuerte implantación en las penínsulas italiana y balcánica («Kastanon» era el nombre griego del árbol).

El castaño crece en suelos ácidos y necesita una buena cantidad de humedad, condición que explica la escasez de estos bosques en muchas regiones mediterráneas. En Andalucía, su extensión se limita a la media montañas no caliza y con mayor precipitación: Sierra de Aracena (Huelva), Sierra Norte de Sevilla, Valle del Genal (Málaga), Sierra Nevada (Granada) y algunos puestos aislados.

Las castañas eran un alimento básico en Europa, especialmente en regiones donde la agricultura estaba muy limitada por el relieve, el suelo y/o el clima. Los castaños fueron considerados hasta hace muy poco tiempo un «árbol del pan» de considerable importancia, sobre todo en las sierras aisladas y poco habitadas.


Con más de 3.000 ha de cobertura, los castañares están muy extendidos en el Valle del Genal (guía natural) y son una seña de identidad. En el Alto Genal (NE), los pueblos de Pujerra e Igualeja se dedican mayoritariamente al cultivo de la castaña y albergan grandes extensiones y parcelas más antiguas. Los pequeños agricultores están agrupados dentro de la Cooperativa Castañas Valle del Genal. En el Bajo Genal (SO), los cultivos son en general más recientes, de pequeña superficie en la vertiente norte junto a los pueblos de Benarrabá y Benalauría pero mucho más frecuentes en Genalguacil y Jubrique.

El castaño es naturalmente auto-incompatible y se cultiva en bosques pequeños con mezclas de variedades para asegurar una buena fecundidad. Las flores se agrupan en amentos, como los álamos, sauces y otras especies de árboles polinizadas por la acción del viento (anemogamas). Contrariamente a la creencia común de que la polinización está asegurada por el viento, los castaños en realidad dependen de la polinización por los insectos, al igual que la mayoría de los otros frutales. La floración tiene lugar en junio cuando se nota bastante el olor muy fuerte de la flor.

Esos árboles son longevos, viviendo varios cientos de años, incluso más de mil años, y soportan muy bien las podas de ramas y chupones que se realizan tradicionalmente en la agricultura silvo-agro-pastoral. De ahí la existencia de árboles monumentales, de gran vejez y perímetro como el Castaño Santo de Istán, de 800 años, uno de los arboles más famosos en la provincia de Málaga.

Castaño Mataquince, Castaño Arena, Castaño de Los Saltarines y Castaño de La Cruz son respetados veteranos del Genal.

De la superficie de castaños, en 2010, estaban injertada un 80% con la variedad Pilonga (de Pujerra), un 15% con la Temprana y el resto con variedades locales antiguas: Bravía, Rubia Tardía, Capilla, Tomasa, Peluilla, Calvente, Bernabé, Mondoncilla, Portuguesa y Laguilla.

Las castañas se recogen en octubre en el valle del Genal… época de tostones y de fiestas.

Las castañas andaluzas son las primeras disponibles en el mercado, pero rápidamente seguidas por la cosecha gallega, con mucha mayor producción y frutos de mayor calibre. El precio pagado al productor varia mucho, y no es raro que las ventas no cubran gastos. Por ello, algunos años se dejan castañas en el suelo para deleite de los visitantes (!). Debe subrayarse que la supervivencia a largo plazo de esta ‘industria’ de pequeña escala está amenazada.

El castaño pertenece a la familia de las fagáceas y su fruto guarda algunas similitudes con las bellotas de los robles (Quercus spp) y los hayucos (Fagus spp). Un racimo de dos o tres frutos secos (akenes/nueces) está cubierto por brácteas altamente transformadas que forman una cúpula protectora espinosa (el erizo). Las frutas son variables en tamaño y facilidad de pelado. Las «pilongas» son deliciosas castañas españolas… pero este término abarca varios significados y es un poco difícil de caracterizar.
La Serranía de Ronda ofrece las más variadas y espectaculares vistas

La accidentada orografía de la Serranía de Ronda y el valle del río Genal ofrecen las más variadas y espectaculares vistas sobre castañares andaluces. En esta región de clima templado mediterráneo, los árboles se cultivan a media altura (alrededor de los 800 msnm) o en laderas orientadas al norte (Bajo Genal), creando una vegetación muy vistosa y generalmente rodeada de bosques siempreverdes o riscos de montañas calizas grises.

Los castaños son el único árbol caducifolio formando mazas forestales de Andalucía (excepto en las riberas de los ríos) y su follaje siempre contrasta con el de las encinas y alcornoques: están desnudos en invierno; con hojas de un verde cálido en primavera y una gama de amarillos vistosa en otoño. Todo un mosaico de colores para la vista.



En los últimos años, el espectacular follaje otoñal de los castaños ha recibido mucha exposición pública… y se comercializa bajo la marca de «Bosque de Cobre». En el Alto Genal, cualquier camino entre los pueblos de Pujerra, Igualeja y Parauta atravesará grandes extensiones de castañares y permitirá una agradable excursión de medio día o de un día.

Durante los fines de semana de noviembre, esas rutas pueden estar masificadas (¡!) borrando su magia. La mejor opción es evitar los fines de semana, si no es posible visitar los bosques del Bajo Genal, y por supuesto apuntarse a una ruta de senderismo de varios días recorriendo un amplio abanico de paisajes y durmiendo en pequeños hoteles rurales. El otoño es una estación ideal para el turismo rural con más atractivos, hongos, frutos del bosque y vino joven (mosto).

Una plaga grave colonizó recientemente el Valle: la avispilla asiática del castaño (Dryocosmus kuriphylus).

FUENTES LOCALES
Carmona-Moreno, Aguirre-Jiménez y Lopez, Rocio (2010). Estudio de la situación del castañar tradicional y del castaño ecológico en el Valle del Genal (Málaga) a través de las fuentes orales. Poster en Congreso. IX Congreso de SEAE de Calidad y Seguridad Alimentaria. Lleida.
Gómez Zotano, J. (2011) El castañar de Pujerra. Caracterización geohistórica de un paisaje agroforestal singular. Takurunna, 1: 47-82.



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