



¿Porqué migran los insectos?
Como en el resto de los invertebrados, la temperatura corporal de los insectos varía directamente con el ambiente. El frío invernal, propio del clima templado, supone una severa limitación por congelación de los tejidos y ausencia de fuentes de comida. En general los insectos sobreviven el invierno entrando en una fase de latencia temporaria (diapausa) hasta la primavera siguiente. Estas especies desarrollan todo su ciclo vital en un territorio y se consideran como residentes.
Otros insectos no resisten al invierno pero son capaces de colonizar una región desde latitudes meridionales mediante su fase dispersiva (adultos alados). Estos fenómenos son muy visibles, incluso a escala continental, cuando se dan condiciones favorables a explosiones demográficas entre insectos con gran capacidad de vuelo. Cuando se comprueba la existencia de un vuelo otoñal en dirección opuesta, se confirma una migración de larga distancia (definición más estricta). A diferencia de los vertebrados, un solo individuo no completa ambos viajes y el ciclo entero es realizado por etapas entre varias generaciones (migración multi-generacional).
Un gran plasticidad intra- e inter- específica proporciona una gran variabilidad de situaciones entre años y latitudes… La mariposa Atalanta (Vanessa atalanta) regresa al Mediterráneo en otoño cuando su planta huésped (ortigas) es de nuevo disponible y cuenta asimismo con una generación invernal en el sur ; pero esta misma mariposa también puede entrar en diapausa y sobrevivir en fase de adulto en el norte de Europa. En otro ejemplo espectacular, la mariposa Monarca (Danus plexippus) es una migradora multi-generacional de larga distancia en Ámerica del norte, pero se comporta como residente en el Sur de Europa, donde su área de distribución es limitada por condiciones ambientales constantes ya que esta población no entra en diapausa.
Las migraciones de insectos son a menudo difíciles de observar y su conocimiento ha crecido enormemente en las últimas décadas. Es muy interesante comprobar como esta estrategia ha aparecido en diferentes ordenes de insectos.
Mariposas migradoras en España








Se descubrío hace pocos años, que la Mariposa de los cardos (Vanessa cardui) es el lepídoptero con mayor migración de larga distancia, realizando anualmente un viaje entre África occidental (Senegal) hasta el norte de Europa (Escandinavia), y pudiendo cubrir en hasta 6 generaciones una distancia de 14.000 km. Otra viajera cuyo recorrido al sur se centra en el Mediterráneo es la Atalanta (Vanessa atalanta). Otras especies muy comunes y residentes en Andalucía tienden a ser migradoras en el norte de Europa como son los casos de la Colias común (Colias crocea), la Blanquita de la Col (Pieris rapae), la Blanca de la col (Pieris brassicae) y la Azul estriada gris (Leptotes pirithous). Algunas especies más escasas en el sur de la Penínsua Ibérica parecen ser migradoras ocasionales como la Nacarada de espejos (Issoria lathonia). También existen (pocos) casos donde el sur de España y el Mediterráneo constituyen el límite septentrional de invasión por parte de especies norte-áfricanas como son la Aurora de la alcaparra (Colotis evagore) y la Mariposa Tigre / Monarca africana (Danaus chrysippus). Recordemos que la Mariposa Monarca / Monarca del Nuevo Mundo (Danus plexippus) es residente en el entorno del Estrecho de Gibraltar.
Polillas migradoras en la Península ibérica








Las polillas contienen 90 % de los lepidópteros y representan el grupo de insectos con mayor número de especies migradoras conocido. La familia Sphingidae, cuyos adultos son de gran tamaño y potentes voladores, acoge numerosas especies migrantes, destacando la Esfinge colibrí (Macroglossum stellatarum), inusual por tener hábitos diurnos y muy sencilla de observar. Otras migradoras visibles en Andalucía, atraídas por la luz artificial durante o visibles de día por sus llamativas orugas alimentandosé en su planta huésped, son la Esfinge rayada (Hyles livornica), la Esfinge de la correhuela (Agrius convolvuli), la Esfinge de la calavera (Acherontia atropos), la Esfinge de la adelfa (Daphnis nerii) y la Esfinge de la vid (Hippotion celerio), esta última muy rara en el resto de Europa. La inmensa familia de los Noctuidae también acoge numerosas migradoras, las más abundantes suelen alimentarse sobre plantas huesped variadas (polifagas) y en no pocas ocasiones, tienen un impacto sobre los cultivos agrícolas, como en los casos de la Noctuela mediterránea (Spodoptera littoralis) o de la Gamma (Autographa gamma), sencillo de observar por sus hábitos diurnos. Especies llamativas de otras familias de Lepidoptera Heterocera son la Polilla arlequín (Utetheisa pulchella) y la Palomilla diamante (Plutella xylostella). En realidad, decenas de especies se reproducen en el Mediterráneo y África y se dispersan hasta el norte de Europa durante el verano cuando las condiciones en altas latitudes dejan de ser desfavorables.
Libélulas migradoras desde el Mediterráneo




Es muy sencillo comprobar en el campo la gran capacidad de vuelo de las libélulas. Los adultos recientemente emergidos se dispersan y maduran sexualmente en zonas ajenas antes de colonizar una zona acuática favorable. En un pequeño número de casos, el ciclo vital incluye desplazamientos bi-direccionales de grandes masas (migración). Se trata generalmente de libélulas con reproducción en humedales temporales mediterráneos o saharianos. Doñana es el mayor reservorio europeo para estos odonatos cuyos adultos se desplazan largas distancias y larvas resisten un cierto grado de salinidad. En el caso del Emperador menor (Anax ephippiger), cada año y a finales del invierno, un pequeño número de adultos procedentes de África coloniza Doñana (y otras lagunas) ; la siguiente generación es más o menos numerosa en función de las condiciones locales anuales ; en años muy favorables con explosiones poblacionales en Doñana y/o en otros humedales africanos, la especie invade el resto del continente europeo, pudiendo generar una tercera generación de adultos en latitudes altas. No se sabe si esta generación realiza un viaje hacía el sur. Este regreso sí ocurre con la Esna Falso Zafíro (Aeshna mixta): se dispersa cada año principalmente desde Doñana (antes de su desecación) hasta las montañas áridas del Sur Este de España y coloniza grandes partes de Europa. Tercera especie : se observan ocasionalmente inmensas bandadas de Libélulas migradoras (Sympetrum fonscolombii) al final de la primavera, sobre todo desplazándose a lo largo de la costa, bien procedente de Doñana u de otro humedal del Sáhel. Finalmente mencionar la Libélula del Desierto (Sympetrum sinaiticum), especie típica de los arroyos del arco mediterráneo español, que estiva en las sierras durante el verano antes de recolonizarlos en otoño.
Enjambres de langostas en el Sur de Europa




A diferencia de otros saltamontes (Orden Orthoptera – Suborden Caelifera) más sedentarios, las langostas pueden agruparse en bandadas de hasta millones de individuos y desplazarse a escalas continentales. Forman enjambres siguiendo una dirección mayoritaria, sin regreso marcado, y por tanto no se consideran como especies migradoras en un sentido más estricto. Se podría contra-argumentar que estos desplazamientos pertenecen a una estrategia de supervivencia a largo plazo. Cuando la vegetación herbácea agosta, las densidades de saltamontes (en fase solitaria) aumentan y asimismo los contactos entre individuos, desencadenando una reacción hormonal. Las siguientes generaciones cambian gradualmente de aspecto, adquiriendo una forma con alas más alargadas y un cuerpo más robusto y oscuro gracias a los pigmentos de melanina (fase migradora). Entonces, el enjambre empieza a moverse buscando zonas más favorables a largas distancias… En nuestro entorno próximo, este fenómeno se da sobre todo en regiones de África, con enjambres de Langosta del desierto (Schistocerca gregaria) desplazandose por el continente y pudiendo alcanzar las Islas Canarias. Algunos individuos aislados se han encontrado en Andalucía. Aunque menos conocidas en Europa, se han observado plagas puntuales de langostas en la Península Ibérica con una frecuencia nada escasa durante el siglo XX : Langosta-Aspa mediterránea (Dociostaurus maroccanus) y Saltamontes-rubio trillado (Calliptamus barbarus). Podemos también citar la Langosta migratoria (Locusta migratoria), especie asentada hoy día sin fase migratoria en Europa occidental y procedente en origen probablemente de las llanuras asiaticas.
Moscas migradoras en Andalucía



Entre los dípteros (insectos caracterizados esquemáticamente por tener dos alas), destaca la familia Syrphidae, moscas muy parecidas a las avispas gracias a sus colores amarillo y negro muy llamativos. Algunos de estos sírfidos son grandes migradoras y se observan durante el día visitando a menudo los jardines y los patios (interesante relato) en búsqueda de alimentos (néctar para los adultos, pulgones para las larvas). La Sírfa cernidora (Episyrphus balteatus), la Sírfa de los jardines (Eupeodes corollae) y la Sírfa pluma (Sphaerophoria scripta) cuentan con un pico de abundancia acusado en primavera y otro más discreto en otoño. Con distribución principal en Europa, estas especies migran hacia el sur en otoño e invernan en las áreas mediterráneas más cálidas, destacando la Península Ibérica y el Magreb. Más especies de sírfidos son igualmente migradores.




