La Serranía de Ronda es la Comarca más occidental de la provincia de Málaga, ubicada al norte de la Costa del Sol y al sur de la llanura agrícola del Guadalquivir. Históricamente, el territorio de la Serranía cubria una superficie mucho más amplia incluyendo todas las montañas del suroeste de Andalucía. Hoy en día se entiende como la ciudad de Ronda y su entorno más próximo.

La “Taifa” (reino) de Ronda era el bastión occidental de los moriscos andalusies. De hecho, la conquista cristiana de los territorios del sur de Al-Ándalus fue rápida en el valle del Guadalquivir: Jaén (1225), Córdoba (1236), Sevilla (1247), Huelva (1262), pero requirió dos siglos para completar la captura de las ciudades musulmanas fortificadas y enclavadas en las montañas Béticas: Ronda (1485), capital histórica de la Serranía, y finalmente Granada (1492), al pie de Sierra Nevada. Dos siglos de disputas, batallas, tomas y recapturas que forjaron una mentalidad fronteriza … reflejada por los muchos topónimos “de la Frontera” que existen en la región.

Desde el siglo XIX, Ronda ha sido una de las ciudades más turísticas de Andalucía gracias a la espectacular combinación de sus paisajes históricos, geológicos y agrarios. Es la ciudad de los viajeros románticos, por excelencia.

Hoy, la denominación Serranía de Ronda cubre un territorio administrativo más pequeño que antaño pero a pesar de ello parte de su superficie sigue incluida en muchas áreas naturales protegidas: Sierra de Grazalema, Sierra de Las Nieves, Los Alcornocales, Sierra Bermeja y Valle del Genal.

Actualmente, nos encontramos con la España vacía, una expresión que designa las áreas rurales de interior y pierden habitantes en beneficio de las principales ciudades costeras. La Serranía de Ronda no escapa a este fenómeno: la ciudad de Ronda acoge a 34 000 habitantes, y en las áreas rurales conlindantes, pueblos pequeños de montaña se despueblan con cifras alarmantes.

Estas pequeñas localidades concentradas y encaramadas de La Serranía, los conocidos Pueblos blancos de las laderas de montañas, ofrecen un encanto particular, con su interesante patrimonio que nos recuerda su relación con un pasado moro, nos habla de sus tradiciones populares, de su relación con el entorno natural y de la vida rural del día a día.