Este circuito destaca no sólo por la diversidad de la fauna observada, sino también por la belleza natural de los paisajes andaluces. Noviembre resulta ser un período propicio para un viaje naturalista a nuestra región. Espectáculos naturales propios de esta época: las inmensas bandadas de aves zancudas que pueblan los arrozales recién cosechados y los buitres leonados que ponen el broche a la migración post nupcial en el Estrecho de Gibraltar.

Varias especies de aves residentes, entre las más emblemáticas, justifican también un tour ornitológico al sur de España, y son muy visibles en el campo tras el periodo reproductor. El viaje ofrece la oportunidad única de observar especies como el Águila Imperial Ibérica, el Ibis Eremita y el Lince Ibérico en sus hábitats naturales, haciendo de esta experiencia de observación de la naturaleza una de las mejores en Europa.
Día 1: Doñana Centro y Norte

Comenzamos en El Rocío, una magnífica introducción para un viaje ornitológico. Inmediatamente, unos cuantos rabilargos cruzaron la pista. Qué buen augurio para el viaje el vislumbrar esta especie endémica. Paramos en la Boca del Charco… la ermita y la marisma de la Madre se extienden ante nosotros. La vida silvestre está presente pero todavía en cantidades moderadas. Las fuertes lluvias de noviembre de 2024, que culminaron con la terrible DANA de Valencia, llenaron la marisma hace poco más de una semana… circunstancia que se hace notar con avifauna principalmente residente como espátulas, moritos, fochas, cigüeñuelas, presentes en pequeños grupos y algunos ánsares comunes, una especie principalmente invernante pero que cuenta en Doñana con una pequeña población reproductora local. Gracias al telescopio terrestre detectamos flamencos a casi dos kilómetros de distancia.
La Rocina también es pobre en fauna, pero observamos con mucho interés cómo varias cigüeñas blancas se alimentan con gran apetito del cangrejo americano rojo (Procambarus clarkii). Se los tragan “enteritos”, hasta el punto de ver el paso del artrópodo en el cuello del ave. Obviamente, la laguna acoge a zancudas como garcillas bueyeras, garcetas comunes, garzas reales y aves acuáticas, zampullines comunes y porrones europeos.
Con las recientes lluvias y consecuentes crecidas, resulta increíble comprobar cómo los odonatos ya están colonizando las zonas húmedas del sur de España. Observaremos Ésnas mixtas (Aeshna mixta) y Alguaciles comunes (Sympetrum fonscolombii) en prácticamente todas las lagunas durante todo el viaje.
Aprovechamos El Rocío para comer en una venta frecuentada por la población local y probar la carne de vacuno de la zona… Tan buena en sabor como respetuosa con el medio ambiente. Pronto pasamos por el centro ornitológico SEO/Birdlife, observando desde la terraza una nueva especie, el avefría y varios ciervos lejanos.Por la tarde nos dirigimos hacia Aznalcázar, buscando un claro en el pinar donde normalmente abundan conejos de monte. Poca actividad esta tarde… Cae la noche; a la vuelta tuvimos la suerte de observar durante unos segundos un lince ibérico. ¡Qué emoción! Incluso se detiene y nos mira desde la distancia.
Día 2: Doñana Norte y Este

El ambiente matutino es muy invernal con un día nublado y grisáceo. Nos detenemos para escuchar a los paseriformes a lo largo del Canal de Guadiamar, pico de coral, ruiseñor bastardo, lavandera blanca, bisbita común así como la gallineta, entre otras especies… La garceta grande pone la sal a la mañana, así como las puestas (ooteca) de mantis africana (Sphodromantis viridis) muy visibles entre la vegetación.
Pronto partimos hacia la Dehesa Abajo donde nos recibe una compañía de patos colorados y de fochas, algunas cucharas comunes y somormujos lavancos. A lo lejos, más aves limícolas, un grupo de avocetas, etc. El Sympetrum fonscolombii termorregula en abundancia en el terraplén frente al raro sol… La guinda del pastel la pone un grupo pequeño de cercetas pardillas que se deja observar.
En dirección a Coria del Río, cruzamos el Guadalquivir y pronto exploramos el inmenso pólder de la margen izquierda del río. Tras la cosecha del arroz, los rastrojos y campos inundados abundan. Esta época del año es crucial para la observación de aves. Sólo mencionaremos las bandas de miles de cigüeñas, flamencos, gaviotas y moritos. ¿8.000, 10.000, 12.000 moritos? ¿Quién sabe? Es extraordinario observar la abundancia del lustroso ibis como una gigantesca bandada de estorninos. Doñana sigue siendo un mito, sin duda.
Avanzamos por el laberinto del Brazo del Este… sumando en el camino la cigüeña negra a nuestra lista. Curiosamente, el Paraje Natural, desde el Dique de Gallegos, es bastante pobre en aves… pero poco importa, seguimos asombrados por el espectáculo anterior. La suerte nos sigue acompañando, con cuatro cernícalos primilla saludando nuestra llegada desde «La Giraldilla» en Lebrija, al atardecer.
Día 3: Doñana Sur

Recorrido muy completo que permite descubrir la grandeza del Guadalquivir y su desembocadura. Apreciamos la Doñana sureña, que nunca decepciona, una Doñana clásica… y con identidad propia. En primer lugar, el faro de Chipiona donde estaba ya instalado el dormidero de aviones roqueros; por supuesto hay que estar muy atento al paso de las aves marinas, en números bajos con unos pocos alcatraces atlánticos y un págalo grande. Luego, ponemos rumbo al puerto y la colonia de vencejos moros (Apus affinis), presente en el continente europeo únicamente en la provincia de Cádiz. Tienen alas cortas y cuerpo rechoncho, con una mancha blanca muy destacable en el obispillo.
Observamos en las salinas de Bonanza gaviotas picofinas. Las libélulas abundan en la laguna de Tarelo y también, a lo lejos, se avista a la Malvasía cabeciblanca. La tarde finaliza pasando por el pinar de La Algaida y las marismas de Trebujena, un punto de interés donde podríamos pasar horas. Un águila pescadora aterriza en un poste a buena distancia y termina el día.
Día 4: Hacia el estrecho

De camino al sur, paramos en las salinas de Chiclana de la Frontera… De nuevo, aves costeras y limícolas, entre ellas un nutrido grupo de avocetas. La terrera marismeña vocaliza y un grupo de tarros blancos se va volando. El verdadero espectáculo resulta ser la interacción entre dos águilas pescadoras. Un individuo instalado en la salina, con anilla PVC amarillo AV se acerca a un “visitante”. Asistimos a algunos picados, no muy agresivos, y las dos águilas vuelan una al lado de la otra durante mucho tiempo, luego la segunda desaparece. Pronto seguimos su ejemplo.
Nos dirigimos hacia Vejer de la Frontera. En esta época los ibis eremitas no suelen verse durante el día en el Tajo conocido por todos. Tenemos que ir a buscarlos y al fin localizamos un grupo de más de cuarenta individuos que pudimos observar con bastante tiempo.

Estorninos pintos y negros comparten el mismo campo. Podemos leer anillas y observar comportamientos interesantes. Un ibis toma el sol de forma casi estática y dos aves se pelean por una enorme larva de escarabajo. A nuestros pies, una breve y discreta crepitación (= sonido producido por un acrídido al alejarse) delata al saltamontes arrugada (Morphacris fasciata), todavía un adulto.
Más tarde, nos perdemos en La Janda mientras buscamos nuestro alojamiento… y observamos al emperador vagabundo (Anax ephippiger) volando sobre un canal. Más atractivo para el observador de aves, contemplamos un elanio común, está posado sobre un cable eléctrico.
Día 5: La Janda

Esta antigua laguna, una de las más grandes de España antes de ser desecada en los años 60, es otro sitio muy famoso para la ornitología continental. Y no nos defrauda… De nuevo, en los arrozales recién cosechados, encontramos cigüeñas blancas, espátulas y más ardeidas en menores cantidades. También observamos aproximadamente 120 grullas comunes…
Mientras caminamos, vemos a lo lejos, no uno, ni dos, sino cuatro meloncillos (Herpestes ichneumon) cruzando el camino… Un aguilucho pálido explora las estepas.
Siguiendo el consejo de un amigo encontrado en el camino, nos desplazamos hacia Medina Sidonia. Ese cambio no nos decepcionó, pues al poco nos topamos con dos águilas imperiales posadas en torres de alta tensión paralelas a la carretera. Los observamos desde la distancia sin molestarlos. ¡Qué gusto!
Durante el día anotamos dos avispones orientales (Vespa orientalis), especie en plena expansión en Andalucía. Finalmente, regresamos a Vejer para contemplar el paisaje desde esa atalaya natural.
Ponemos rumbo a la costa para caminar por la playa donde Vuelvepiedras y Zarapito trinador se alimentan entre las rocas que salpican las playas de la costa cercana a Barbate.
Día 6: Estrecho de Gibraltar

Una tormenta muy fuerte entra en Andalucía y provoca inundaciones en varios lugares de la provincia de Málaga… El día no es propicio para la observación de aves. Paramos en las playas de Bolonia, Valdevaqueros y Los Lances. La Laguna de Los Lances es inmensa. La avifauna no es muy abundante, pero algunas gaviotas de Audouin alegran nuestra mañana. los lirios de mar (Pancracium maritimum) están marchitos.
En noviembre, la migración de las planeadores es bastante limitada… pero puede ser espectacular al final de la temporada con el paso de los juveniles de buitre leonado, que pueden llegar a centenares. Aunque los adultos son residentes, los jóvenes pasan varios años en las sábanas africanas antes de regresar como adultos. Después de una larga temporada codeándose con cebras, antílopes y otros grandes animales de las sábanas, parece que a estos buitres les invade la nostalgia del país, las cabras y vacas españolas.
Dadas las condiciones climáticas encontradas, no observamos nada de esto. No obstante, tuvimos la grata sorpresa de observar un grupo de más de 45 buitres leonados en Bonanza (día 3).
Evitamos los chubascos en Tarifa y nos dedicamos a observar las costas de Marruecos desde el Mirador del Estrecho, y luego llegamos hasta Getares. Es hora de abandonar la costa y adentrarnos en las montañas Mediterráneas, avistando en el camino un Águila culebrera.
Día 7 : Serranía de Ronda

Estamos en alerta amarilla «extrema precaución». A primera hora de la mañana el cielo apenas está cubierto y ponemos rumbo a Grazalema. Nos encontramos con nubes y lloviznas cada vez más densas. Antes de adentrarnos en la montaña, visitamos a una hospitalaria familia ganadera. Pero el tiempo empeora drásticamente y tenemos que retirarnos bajo las lluvias fuertes. Finalmente, paramos en Venta La Laja, junto a la Sierra de Las Nieves, con su enorme chimenea y un menú caliente del día.
Después de una larga conversación ornitológica y un resumen de las especies observadas, tomamos el camino de regreso y aprovechamos la tarde para visitar los Riscos de Cartajima… Un par de águilas reales sub-adultas nos reciben bajo un sol tímido, junto a una cabra montés (Capra pyrenaica), un macho con largos cuernos… Entonces comienza un festival de buitres leonados, roqueros solitarios, collalbas negras, mirlos capiblancos y un alcaudón real… Salvamos el día y superamos las 100 especies observadas.
Día 8: Pseudo-estepas de Osuna
El desplazamiento en coche deja tiempo suficiente para discutir la existencia de agallas de insectos en robles y pistachos. Una breve parada en el camino facilita la observación de Baizongia pistacea. Luego tendremos tiempo para explorar las zonas agrícolas de Osuna, accesibles desde la carretera. Las avutardas “alegran” nuestra visita a la pseudo-estepa agrícola. Después del almuerzo en La Lantejuela, colocamos nuestro telescopio por última vez frente a la Laguna del Gobernador y sus aves acuáticas. Los Galápagos leprosos están descansan en frente nuestra. De repente las cigüeñuelas desaparecen y nos recuerdan la hora de salida.

En definitiva, este viaje nos permitió observar muchas de las especies remarcables de Andalucía, y disfrutar de los paisajes, los pueblos blancos y las anécdotas con la gente acogedora. Noviembre es a la vez época de una nueva primavera en el Mediterráneo, tras la intensa sequía del verano, y da paso a los colores otoñales de los castaños, pistachos y álamos… ¡Qué mezcla tan pintoresca!





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