He tenido la suerte de observar, desde el cobijo de un hide de Sierra Morena, un fenómeno digno de ser relatado… Un críalo (Clamator glandarius) recién llegado de su ruta migratoria llenaba panza con las orugas que fabrican al final del invierno nidos comunales llamativos en las praderas de Andalucía.

RESUMEN : En su área de reproducción europea, el críalo es conocido principalmente como depredador especializado de lepidópteros, en particular de las orugas urticantes de la procesionaria del pino, Thaumetopoea pityocampa. Observamos un individuo alimentándose extensamente de larvas de la mariposa Ocnogyna boeticum (Rambur, 1837) en un ecosistema de dehesa, con un conteo de más de 768 orugas ingeridas. PDF

Me ha llenado de satisfacción publicar por primera vez en una revista internacional de ornitología, Avoceta —el boletín del Centro Italiano Studi Ornitologici—.
El placer es mayor porque, en otras ocasiones, me he esforzado muchísimo con campañas de muestreo complejas; y esta vez la cosa salió prácticamente sola. Desde el primer momento, intuí que merecía la pena contar las presas ingeridas. También ayudaba que teníamos el día entero contratado en el hide, con pocas cosas mejores que hacer que observar con calma al críalo. Un día largo, sí, pero al fin y al cabo un solo día de campo. Quizás mi día más rentable como naturalista.

Os invito a leer el artículo, que es de descarga libre. Porque más allá del simple conteo de orugas —que pasaron de disfrutar de un paseo por sus telas y del aire libre a formar parte directamente de la dieta del pájaro—, este mini estudio me ha sorprendido por la complejidad de los temas que aborda.

Primero, poder observar un individuo durante todo un día y documentar muy bien su comportamiento; el de los córvidos huéspedes presentes (rabilargos y urracas); la sincronización entre la llegada del críalo —un migrador muy tempranero— y el pico poblacional de las orugas; la posibilidad de que las Ocnogyna boeticum sean una parte importante de su dieta; y la abundancia tanto de la presa como del ave en otras zonas del Mediterráneo, como Chipre.

Así que un buen día de 2026, me he convertido oficialmente en ornitólogo. La única pega: ahora toca seguir el camino.
Publicar un artículo de historia natural basado en la observación pura, es seguir la tradición naturalista en un tiempo donde eso resulta cada vez más difícil para la fauna europea. Satisfacción particular.

Agradecimientos: en primer lugar, y el más importante, a Daniel y William Dow con quien compartimos sesión de hide e hicieron posible las observaciones por contar con G3-Guides. Ha sido un placer viajar juntos manteniendo el buen ambiente en todo momento. Nick Owens por comunicar la información sobre dieta de críalos divagantes en el Reino Unido. Guillermo Delgado, gestor de Paraje San Ginés y de hide en la Sierra de Andújar, un anfitrión siempre atento y volcado con la conservación. Roberto Ambrosini, editor de Avoceta y los revisores asociados.





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