Los roquedos en Andalucía

El poder de la naturaleza petrificada: acceso limitado y vida salvaje notable.

Andalucía es una región montañosa, donde abundan las sierras calizas que se caracterizan por sus relieves abruptos y escarpados y ofrecen abundantes roquedos, paredes inmensas, cañones y peñones

Respecto a la vegetación de roquedos, es escasa debido a la verticalidad del medio y a los suelos inexistentes o en su mínima expresión. Pero existen algunas especies y, de hecho, la vegetación rupícola mediterránea es bastante diversa y se enriquece por las especies encontradas en los canchales basales de la pared (plantas saxícolas). Las características del sustrato varían en función de la roca madre (calizas, dolomías, silíceas) y de la humedad (orientación, sombra, filtración de agua) y favorecen la existencia de una variedad de especies, muchas de ellas endémicas y de alto valor para su conservación. También señalar curiosos bosquetes de palmitos (Chamaerops humilis) y de acebuches (Olea europaea sylvestris) que cuelgan literalmente de algunos acantilados. 

Los acantilados son lugares inaccesibles y emplazamientos ideales para la nidificación de las grandes rapaces: buitre leonado (Gyps fulvus), águila real (Aquila chrysaetos), águila perdicera (Aquila fasciata), quebrantahuesos (Gypaetus barbatus). También acogen una avifauna especializada de paseriformes como los roqueros (Monticola spp), la collalba negra (Oenanthe leucura), el colirrojo (Phoenicurus ochruros) y el avión roquero (Ptyonoprogne rupestris). Recordar también a numerosas aves urbanas que se han adaptado a vivir en las ciudades y que son de entornos rupícolas, como son el cernícalo primilla (Falco naumanni), el avión común (Delichon urbicum).

Los roquedos en Andalucía: el Peñón del Berrueco

Entre los muchos acantilados escarpados de las sierras jóvenes y calizas de Andalucía, destaca el espectacular Peñón del Berrueco.

Los acantilados del Monumento Natural Río Guadiaro albergan verdaderos jardines naturales colgantes de palmeras enanas (Chamaerops humilis) y olivos silvestres (Olea europaea sylvestris).

bouquetin d'Espagne (Capra pyrenaica)

La cabra montés (Capra pyrenaica) es un mamífero extraordinariamente ágil que se siente cómodo en las paredes rocosas de los roquedos en Andalucía.

 

La alta montaña mediterránea de Sierra Nevada y sus famosas lagunas permanentes (‘borregiles’).

Respecto a la vegetación de roquedos, es escasa debido a la verticalidad del medio y a los suelos inexistentes o en su mínima expresión. Pero existen algunas especies y, de hecho, la vegetación rupícola mediterránea es bastante diversa y se enriquece por las especies encontradas en los canchales basales de la pared (plantas saxícolas). Las características del sustrato varían en función de la roca madre (calizas, dolomías, silíceas) y de la humedad (orientación, sombra, filtración de agua) y favorecen la existencia de una variedad de especies, muchas de ellas endémicas y de alto valor para su conservación. También señalar curiosos bosquetes de palmitos (Chamaerops humilis) y de acebuches (Olea europaea sylvestris) que cuelgan literalmente de algunos acantilados. 

La cabra montés (Capra pyrenaica) es la reina de la sierra, moviéndose con gran agilidad por estos ecosistemas y como ningún otro mamífero. 

Las cuevas son numerosas en los entornos kársticos y acogen grandes poblaciones de murciélagos y de invertebrados restringidos a los medios subterráneos (hipogeos).  

Los reptiles son igualmente muy abundantes en zonas pedregosas donde disponen de escondites entre las piedras.

Uno de mis mejores recuerdos es contemplar una enorme bandada de más de un millar de chovas piquirrojas en la Sierra de Baza.

Florent Prunier

G3-Guides

Los roquedos en Andalucía: el Peñón del Berrueco

Entre los muchos acantilados escarpados de las sierras jóvenes y calizas de Andalucía, destaca el espectacular Peñón del Berrueco.

Andalucía es una región montañosa, donde abundan las sierras calizas que se caracterizan por sus relieves abruptos y escarpados y ofrecen abundantes roquedos, paredes inmensas, cañones y peñones

La verticalidad del medio y a la casi inexistencia de suelos dificultan el establecimiento de la vegetación. Estos hábitats varían en función de la roca madre (calizas, dolomías, silíceas) y de la humedad (orientación, sombra, filtración de agua).

Los acantilados del Monumento Natural Río Guadiaro albergan verdaderos jardines naturales colgantes de palmeras enanas (Chamaerops humilis) y olivos silvestres (Olea europaea sylvestris).

La vegetación rupícola mediterránea es bastante diversa y acoge numerosos endemismos de alto valor para su conservación. Según su ecología, se distinguen las especies encontradas en los acantilados (rupícolas) y las presentes en los canchales basales de estas paredes (plantas saxícolas). Señalar curiosos bosquetes de palmitos (Chamaerops humilis) y de acebuches (Olea europaea sylvestris) que cuelgan literalmente de algunos acantilados. 

La alta montaña mediterránea de Sierra Nevada y sus famosas lagunas permanentes (‘borregiles’).

Los acantilados son lugares inaccesibles y emplazamientos ideales para la nidificación de las grandes rapaces: buitre leonado (Gyps fulvus), águila real (Aquila chrysaetos), águila perdicera (Aquila fasciata), quebrantahuesos (Gypaetus barbatus). También acogen una avifauna especializada de paseriformes como los roqueros (Monticola spp), la collalba negra (Oenanthe leucura), el colirrojo (Phoenicurus ochruros) y el avión roquero (Ptyonoprogne rupestris). Recordar también a numerosas aves urbanas que se han adaptado a vivir en las ciudades y que son de entornos rupícolas, como son el cernícalo primilla (Falco naumanni), el avión común (Delichon urbicum).

bouquetin d'Espagne (Capra pyrenaica)

La cabra montés (Capra pyrenaica) es un mamífero extraordinariamente ágil que se siente cómodo en las paredes rocosas de los roquedos en Andalucía. 

La cabra montés (Capra pyrenaica) es la reina de la sierra, moviéndose con gran agilidad por estos ecosistemas y como ningún otro mamífero. 

Las cuevas son numerosas en los entornos kársticos y acogen grandes poblaciones de murciélagos y de invertebrados restringidos a los medios subterráneos (hipogeos).  

Los reptiles son igualmente muy abundantes en zonas pedregosas donde disponen de escondites entre las piedras.

Uno de mis mejores recuerdos es contemplar una enorme bandada de más de un millar de chovas piquirrojas en la Sierra de Baza.

Florent Prunier

G3-Guides

Nido típico de buitre leonado (Gyps fulvus)

Situado en un estrecho saliente a mitad de camino de un alto acantilado de piedra caliza, probablemente al nivel de una antigua galería o cueva del modelo kárstico; formado por una gran y tosca acumulación de ramitas en el suelo y solo protegido por el voladizo; las paredes rocosas teñidas de guano blanco, el entorno de los nidos cubierto de plantas nitrófilas. El adulto vela por el pollito para asegurar la termo-regulación, tanto el calor del mediodía como el frío de la noche.