Un mes con el lince en la sierra de Andújar


Este enero 2025 siguió su curso bajo el signo del felino que ha sido el más amenazado del mundo no hace tanto tiempo, con menos de 100 ejemplares en 2000. Tuvimos la suerte de pasar largos días en la sierra de Andújar.

La lincesa #Magarza#, tuerta durante el invierno 2024/2025, recibió un seguimiento veterinario con colocación de collar.

Viernes 3. Llegamos a Andújar (Andalucía) y empezamos nuestra temporada en esta, ya mítica, Sierra Morena con la esperanza de avistar cuantos más linces, mejor. Muy pronto, los bolones de granito y las encinas cubren el paisaje. Vamos directamente al grano, poniendo rumbo a Los Escoriales. En la ruta, disfrutamos de buenas cantidades de ciervos (Cervus elaphus hispanicus), gamos (Dama dama), muflones europeos (Ovis orientalis musimon)y pronto cabras monteses (Capra pyrenaica hispanica[1]). Es difícil encontrar otro paraje con tal cantidad de grandes herbívoros. Es una alegría… aunque quizás los animales están demasiado tranquilos por falta del superdepredador que controla sus poblaciones.

En el prado de la Casa de Madroñalejo, hoy día abandonada, presenciamos una reunión insólita de aves: un águila imperial (Aquila adalberti) parece recibir las dolencias de un par de buitres negros (Aegypius monachus), otros tantos cuervos (Corvus corax) y un buen número de estorninos negros (Sturnus unicolor). Ya cansada de tantas quejas, la rapaz levanta el vuelo para desaparecer detrás las colinas. Al final de la tarde, observamos desde una gran distancia un lince (Lynx pardinus) que pasea furtivamente por una pista de la Finca de los Escoriales… Poco tiempo, pero nos sentimos satisfechos con esta primera observación del auténtico Rey del monte mediterráneo.

Sábado 4. Dedicaremos el día al Encinarejo, llegando temprano para tomar sitio antes que la noche desvanezca. Hace un frío intenso, con temperaturas bajo -3ºC, pero la recompensa es inmensa.

Nunca había observado tal movimiento de nutrias paleárticas (Lutra lutra) y durante tanto tiempo.

El espectáculo es asombroso, con varios individuos pescando juntos en el río Jándula.

Una imagen imborrable. A lo lejos, otro par de nutrias están alejándose siguiendo el caudal… El frío muerde y ha llegado el momento de escapar. En camino, nos encontramos con un grupo de observadores situado en el observatorio del Barranco de San Miguel pero el lince acaba de desvanecerse.

Los recién introducidos bisontes (Bison bonasus)se dejan ver junto a la Casa del Encinarejo Alto. Después de un café reparador, volvemos al mismo entorno. En el Cerro Torviscales, un par de buitres negros (A. monachus) acicalan sus plumas desde una piedra alta. La orilla del embalse permite descansar de la pequeña marabunta del área recreativa. Y volvemos a colocarnos en el Barranco. Un petirrojo (Erithacus rubecula) se aproxima sin miedo, fiel a la costumbre de su especie. Poca actividad, aunque una Imperial (A. adalberti)anima nuestra espera.

Domingo 5. Nos colocamos temprano en el primer berrocal del camino de La Lancha, también conocido como Curva de los Toros, para esperar tanto al lince como a unas comadrejas (Mustela nivalis) juguetonas e impávidas. Una lástima, pero ninguno de ellos deja verse.

Una niebla densa espesa con el paso del tiempo.

Se suceden los silbidos cortos del pinzón (Fringilla coelebs), la crepitación del peti (E. rubecula), el traqueteo del zorzal charlo (Turdus viscivorus) y la melodía aflautada del mirlo (Turdus merula). Las encinas y bolondros de granitos se pierden entre la niebla cada vez más opaca. La noche anterior, un lugareño nos enseñó una foto de un lince junto a un ciervo recién muerto… Nos ponemos en búsqueda de la carroña. Con poco éxito. Al menos, podemos contemplar la dehesa y un bellísimo berrocal (un caos granítico, en el que se presenta una gran cantidad de berruecos, bolones o piedras caballeras). Nos movemos hacía un mirador con vistas amplias sobre el inmenso Batolito de los Pedroches como telón de fondo. Abundan los herbívoros de porte majestuoso. Pero en términos generales, la sierra está siendo muy seca y los arroyos sin agua, ni una pocita para las salamandras (Salamandra salamandra morenica) que no conseguiremos avistar. Unas cuantas encinas ya están floreciendo tan temprano. Por la tarde, volvemos a Los Escoriales. Después de una espera, nos juntamos a la banda de observadores reunidos por la presencia de una lincesa (con collar) en reposo y que se limpia con mucha tranquilidad. Pronto desaparece detrás del collado del Aire. Ha llegado el momento para despedirnos del día.

Lunes 6. Por fin, llegan las lluvias en las sierras y el resto de Andalucía.

Viernes 10. Día muy largo. Una comadreja (M. nivalis) rápida como el rayo aparece y desaparece entre las rocas y las paredes de piedra que bordean la pista. Nos desplazamos y disfrutamos con un abultado grupo de cabras montés (C. pyrenaica) bastante confiadas y juguetonas entre las casas abandonadas del poblado. Cuando bajamos de la sierra, comprobamos cómo abundan los conejos de monte (Oryctolagus cuniculus) entre los olivares cerca de Andújar. Por la noche, varios sapos parteros (Alytes cisternasii) se responden entre sí con su sílabo monótono.

Sábado 11. La nutria (L. lutra) sólo deja verse en la distancia junto al río Jándula. Un día de larga espera nos espera, con muy poca actividad. Antes de anochecer, un par de linces dan el espectáculo, con un macho reposando y formando una gran mancha clara en un pastizal cubierto de cantueso. El lince es visible a simple vista (cuando uno sabe dónde poner la mirada), descansa estirado y tranquilo, y finalmente se limpia, antes de moverse -las urracas (Pica pica) atosigan al gato durante un breve momento- se dirige hacía el matorral y se pierde detrás una encina (Quercus ilex) arbustiva.

Al mismo tiempo, la hembra está activa, da un brinco y falla el conejo… Parece juntarse un momento con el macho. Las ráfagas de cámaras no paran de disparar. La hembra se pierde bajo un lentisco (Pistacia lentiscus) a escasos metros del macho, pero no la observaremos más. En muy poco tiempo los felinos nos alegraron el día.

Domingo 12. Un lirón careto (Eliomys quercinus) cruza la carretera. Presenciamos un amanecer con la estampa perfecta sobre Sierra Morena. Después de dos días nublados, toca sol y mucha claridad. En el fondo, un mar de nubes ligeramente rosáceas se extiende al pie del santuario. Más cerca, las encinas y los bolondros de granito reciben los primeros rayos del sol.

El pito real ibérico (Picus sharpei) se ríe. Contrastan con belleza los colores fríos en la sombra y los calientes en la luz. El granito se pone dorado y los troncos grisáceos reflejan la luz con generosidad. Los passeriformes llenan cada uno en su turno la dehesa. Más tarde en el día, tenemos mucha suerte con #Magarza#, la lincesa del collar que observaremos en dos ocasiones. Primero, el felino sigue durante largo rato una pista junto a un arroyo seco. También se mueve una feria de gente algunas veces agitada.

La segunda vez, entre el matorral, muy cercana a nosotros, y buscando la tranquilidad, bastante alerta por los múltiples ruidos, con amagos de caza. Que grande se ve al gato clavo (Lynx pardinus) cuando pasea a unos diez metros. En la sombra de los lentiscos, se la ve muy bonita con colores armoniosos; en las luz, su contorno brilla.

Siendo domingo de enero, la sierra está llena de «amantes de la naturaleza. Una gran tropa se divierte con dos comadrejas (M. nivalis). Las perdices rojas (Alectoris rufa), escandalosas, tienen poco miedo. Un gamo (D. dama) majestuoso reposa tumbado entre rocas como en una escena de película. Acabamos en la Curva… con ganas de más, quizás la lincesa del territorio con su gatito. Hoy, no… Tres conejos (O. cuniculus) aparecen en el pasto, entre los bolones, muy atentos, muchas veces en posición erguida, sin moverse a ratos largos… Uno de ellos resulta cómico… se estira redondeando la espalda tal como un gato fuese, y sacude el cuerpo brevemente. Me río por la escena.

Lunes 13. Mañana matutina campera seguida de observaciones en hides para la toma de primeros planos. Éxito, sobre todo para asegurar buenas imagenes.

Martes 14. 7:30, -5ºC. La nutria aparece en el Jándula y sube a una piedra de la orilla antes de desvanecerse. Pasado un buen rato, otra nutria sale de entre las ramas densas de un sauce muy próximo a nosotros. En la boca, lleva algo… parece en un primer momento un pez enorme, tal vez un barbo o una carpa… pero, no, resulta ser una nutria chica que su genitor está transportando a bocao en la distancia. Ser testigo de ello nos parece increíble. Por la noche, sale una luna naranja impresionante.

Los siguientes días (Miércoles 15 – Viernes 17), los laudes permiten disfrutar repetidamente del espectáculo de las nutrias. Comportamientos «clásicos»: buceos repetidos, burbujas nutridas que hacen notar las trayectorias acuáticas, desplazamientos en superficie donde se observa como gatean usando la cola solo a modo de timón, el masticado de presas, acabando rápido con cangrejos a pesar del caparazón bastante duro, las bonitas y divertidas interacciones entre individuos.

La tarde del jueves, por fin pudimos observar ciervos (C. elaphus) en abundancia en una zona inexplorada hasta el momento. Parece que se habían concentrado.

Sorprende sobremanera la densidad de hembras. Lo más interesante ha sido observar un gran macho ramoneando una encina: se levantaba sobre las patas posteriores para ganar altura usando las cuernas para arrancar y llevar una rama baja al suelo, acto seguido se alimentaba del follaje. En el atardecer, podemos observar un pico de actividad junto a los vivares de los conejos de monte. En otro lugar y momento, aparece una piaja compacta y huidiza de jabatos (Sus scrofa), con adultos y rayados.

Viernes, justo cuando llegamos al camino de La Lancha, en el caos de bloques junto a la «curva de los toros», no muy lejos de la pantaneta del Zarcejo, que no se aprecia desde la pista, una lincesa bien conocida, #Granza#, y su cría, se hacen muy discretos y se esconden detrás de bolas de granito. Se ven poco tiempo, pero antes de desaparecer, observamos a la madre marcando el territorio con insistencia.

Sábado 18. El campo se llena de aficionados al lince durante el fin de semana. Nuestras cámaras trampas han tenido éxito, apareciendo un gran cantidad de fauna como conejos, tejones (Meles meles), rabilargos (Cyanopica cooki), y perros asilvestrados… Un reclamo repetido y reconocible anuncia la aparición de hasta tres águilas imperiales (A. adalberti) cuando estamos ya bajando de la sierra, hostigados por un busardo ratonero (Buteo buteo).

Lunes 27. Llueve fuerte en toda Andalucía. Se escuchan los coros  de sapos corredores (Bufo calamita) en la sierra por la noche.

Martes 28. Un día muy de meteorología inestable. Nos encontramos solos en El Encinarejo, dispuestos a disfrutar de nuevo con el mustélido. Esta vez, nos regalaron una mañana que quedará grabada para siempre en mi memoria. Sobre las 9:00, aparece el primer individuo, desde agua arriba, recorriendo un largo tramo y pasando la barra de granito que sirve de promontorio. Apenas desaparece, sigue otra nutria con el mismo recorrido, eso sí, parando en la orilla para marcar el terreno…

De nuevo se pierde en el ensanchamiento del río donde las observaremos. En su dormidero, una tropa de cormoranes grandes (Phalacrocorax carbo) reposa y aguanta la mojada del cielo. Por momentos, están apresurados y abonan el río con sus deyecciones… el agua se enriquece y esto puede estar atrayendo los peces… Ahí sus depredadores campan a lo ancho.

Y de nuevo saltan al agua, es un va y viene de buceos, pescando peces plateados y brillantes, muy probablemente alburnos (Alburnus alburnus) (ningún cangrejo en esta sesión), cruces de charco, se juntan en un herbazal de la orilla, de nuevo saltando al agua. A poca distancia, el tercer individuo siempre está presente, juntándose de vez en cuando. Marca la piedra cerca de nuestra orilla, estirando la punta de cola hacía el aire. De forma divertida y algo absurda, cuando la nutria sale del agua sobre una roca, sacude todo el cuerpo para desmojarse… e ipso facto se lanza de nuevo al elemento líquido. Después de un buen momento, disfrutando con esta familia muy cariñosa, aparecen aguas abajo otro par de nutrias… No sabemos dónde dirigir la mirada, cuando una nutria desaparece buceando, ya está otra a la vista. La visión es impactante. Al fín, una sale al herbazal, empieza a gruñir abriendo el morro, como a la espera. Al momento, se junta otro individuo, pero esta vez la interacción es claramente negativa. Escuchamos chillidos repetidos y fuertes, no especialmente aguados, sin ser desagradables, el grito de la nutria. Aquí observamos una pelea breve entre estos dos. Sus caras toman expresiones realmente impresionantes. ¡Qué mala leche! Dura unos pocos segundos, y cada una vuelve al agua… el charco parece haberse dividido por una frontera invisible. Aprovechamos un descanso de toda esta manada para salir y dirigirnos hacía nuestro objetivo.

Una abubilla (Upupa epos) se junta con una banda de rabilargos (C. cooki). Al momento, observamos una ardilla (Sciurus vulgaris), una especie muy escasa en Sierra Morena. Por la tarde, sopla un aire muy fuerte y frío. Pero de nuevo acompaña la suerte, y en la loma de la montaña, en un pequeño prado, junto a una oquedad formada por tres piedras de granito, observamos una lincesa adulta tumbada, la cabeza reposando sobre el cachorro del año. Al rato se levantan y desaparecen. Los volvemos a detectar en el mismo lugar y podemos ver desde la distancia (estamos colocados a casi 1 km de distancia) sus paseos por el monte hasta que anochece.

Miércoles 29. La lluvia y el frío se enroscan en Andújar, pero no impide buenas observaciones de lince en el hide.

Jueves 30. Por la tarde, en los Miradores de Los Escoriales. Podemos observar de nuevo una gran cantidad de vida salvaje. Unos conejos pasean por la zona. Las orejas completamente giradas hacía atrás cuando están pastando, muy pendientes en todo momento de los peligros que les rodean. Entre las diferentes herbáceas, uno elige comer especialmente hinojo (Foeniculum vulgare), plato suculento para el lince… Escuchamos maullidos insistentes (recuerdan a un gato en celo aunque son muy cortos). Pronto detectamos a gran distancia al lince paseando por el matorral. Se aleja un tanto y confirmamos que se trata de un macho. Se pierde en un berrocal cerca del collado. Nos animamos y nos colocamos en la pista frente a la colina de piedras… Para nuestra sorpresa, descubrimos a la hembra del territorio en lugar del macho. Parece que este fue a su búsqueda y tal vez se juntaron un momento. Observamos a #Magarza# durante mucho tiempo en las lomas del camino. Pausa como un auténtico modelo junto a un enorme bolondro y hasta nos dirige su mirada (tuerta). Las orejas muy móviles. Aunque está quieta, no deja de escrutinizar el ambiente. Desaparece. Al rato, la descubrimos, aunque casi solo se observan las punta de sus orejas. Está comiendo una presa pero no conseguimos ver cúal. La caminata de la lincesa sigue. Está cazando. Se observa saltar sobre una presa invisible. Quizás lo cómico -si no fuese tuerta- es que la lincesa pasa a escasa distancia de un conejo completamente inmovíl en el monte. No lo ve, sigue avanzando… El lagomorfo como una piedra. De repente, gira la cabeza, lo ve, salta … y falla el ataque.

Viernes 31. Último día de enero, … no observamos al lince esta vez, que nos recuerda que sigue siendo el fantasma del monte mediterráneo. Hacemos un gran repaso a la biodiversidad de Sierra Morena, despidiendo cada especie y oliendo a las plantas aromáticas para tomar con nosotros la esencia del monte.

Nos divertimos con los mochuelos y sus cantos variados[2]. La puesta de sol acompaña nuestra salida con un horizonte rojo encima de la sierra oscura. Por la noche, una gineta (Genetta genetta) atropellada e intacta, duerme para siempre y nos recuerda la fragilidad de los seres vivos.

Mamíferos de la Sierra de Andújar

#NOMBRE COMÚNNOMBRE CIENTÍFICONOTAene-25
1LiebreLepus granatensisEndemismo ibéricosí
2Conejo europeoOryctolagus cuniculusEspecie clavesí
3Rata de aguaArvicola sapidusLocalizada en Andalucía. Última cita en Andújar 2006 –
4Topillo mediterráneoMicrotus duodecimcostatus  –
5Ratón de campoApodemus sylvaticus sí
6Ratón caseroMus musculus  –
7Ratón morunoMus spretus  –
8Rata pardaRattus norvegicus  –
9Rata negraRattus rattusRara en Andalucía. Última cita en Andújar 2006 –
10Ardilla rojaSciurus vulgarisRara en Sierra Morenasí
11Lirón caretoEliomys quercinus sí
12Erizo Erinaceus europaeus  –
13Musaraña grisCrocidura russula  –
14MusarañitaSuncus etruscus  –
15Topo ibéricoTalpa occidentalisEndemismo ibérico. Declive importante –
16Gato montésFelis silvestrisDeclive muy fuerte en Andalucía –
17LinceLynx pardinusEndemismo ibéricosí
18GinetaGenetta genettaIntroducción histórica (Edad Media)sí
19MeloncilloHerpestes ichneumonIntroducción histórica (Edad Media) –
20LoboCanis lupusDesaparecido en Andúajr en torno a 2010 –
21ZorroVulpes vulpes silaceaSubespecie endémicasí
22Nutria Lutra lutra sí
23GarduñaMartes foina  –
24TejónMeles meles sí
25ComadrejaMustela nivalis sí
26TurónMustela putoriusDeclive muy fuerte en Andalucía –
27JabalíSus scrofa sí
28CorzoCapreolus capreolusRara en Andalucía –
29CiervoCervus elaphus hispanicus sí
30GamoDama damaIntroducida en Andújar (1960′)sí
31Cabra montésCapra pyrenaica hispanicaEndemismo ibérico (especie)sí
32Muflón Ovis orientalis musimonIntroducida en Andújar (1960′)sí

Notas

[1] http://cronicasdefauna.blogspot.com/2021/02/la-cabra-montes-guardiana-de-las-cumbres.html

[2] https://soundapproach.co.uk/species/little-owl/


Florent Prunier / G3-Guides

Comentarios

4 respuestas a «Un mes con el lince en la sierra de Andújar»

  1. Avatar de Juan César
    Juan César

    Magnifico documento amigo! me lo acabo de leer enterito y con mucha envidia (nada sana). Enhorabuena por tu trabajo!

    1. Avatar de Florent Prunier
      Florent Prunier

      Gracias. Espero verte pronto.

  2. Avatar de Paco
    Paco

    Preciosos relatos!!! Enhorabuena por los textos y los avistamientos!!

  3. Avatar de Eloisa
    Eloisa

    Una maravilla de experiencias y de oportunidades!!!
    Me encanta la última foto donde se ve el conejo y delante está lince como si nada😅

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