El paraíso de las aves ¿Te imaginas un lugar donde conviven más de 300 especies de aves en un solo año? ¿Donde el cielo se pinta de rosa con miles de flamencos y las marismas bullen con el aleteo de águilas imperiales, grullas y calamones?

Doñana representa para el ornitólogo uno de los santuarios vivos más importantes de Europa, donde convergen migraciones continentales y donde se concentra, en un mosaico de ecosistemas único, la mayor diversidad de aves de España.
Situación de las aves acuáticas en Doñana
El estuario del Guadalquivir, junto con las marismas y las lagunas del manto eólico, conforman una de las extensiones de humedal más vastas de Europa, un imán para decenas de miles de aves acuáticas.

Los datos de seguimiento poblacional (2008-2024) revelan una comunidad en transición, donde los éxitos de conservación conviven con declives alarmantes, y donde la sequía prolongada (2020-2024) ha actuado como un estrés adicional que ha agravado tendencias previas.
Avifauna invernante en Doñana
La comunidad invernal de aves acuáticas en Andalucía Occidental es un espectáculo de abundancia masiva, donde dominan las aves migratorias del norte de Europa.

Los ánsares y patos (>250.000 individuos) cubren las marismas, acompañados por enormes bandos de limícolas (>140.000) que barren los limos, mientras miles de flamencos, espátulas, moritos, grullas y garzas (>80.000) definen el paisaje.

Los cormoranes, muy activos, se juntan en sus dormideros cercanos al de las garcillas. Esta concentración, que incluye más de 100.000 gaviotas, convierte al humedal en un gigantesco comedor y refugio invernal, mostrando su papel crucial como cuartel de invierno del Mediterráneo occidental.
Aves reproductoras en Andalucía
La comunidad reproductora de aves acuáticas en Doñana y su entorno es un fenómeno de intensidad concentrada con cortejos vistosos y especialización extrema.

Las abundancias y el éxito dependen de la disponibilidad de agua en los humedales y del momento de desecación de estas lagunas en su mayoría temporales. Las grandes zancudas residentes y las garzas coloniales anidan en colonias remotas y bulliciosas pajareras.

En marcado contraste con el invierno, las anátidas y fochas se reducen a pocos millares: son especies residentes y generalmente amenazadas, acompañadas por los zampullines. Las poblaciones de limícolas, gaviotas y rapaces disminuyen drásticamente pero siguen siendo destacable. El sector acoge en los años favorables a grandes colonias de aves escasas como pagazas, fumareles y canasteras.
Riqueza en función del estatus de presencia
La avifauna acuática de Doñana está compuesta por un elenco de aproximadamente 90 especies, cuya composición fenológica revela la complejidad de este humedal.

Cerca de la mitad son especies residentes, cuyas poblaciones reproductoras se ven notablemente reforzadas por la llegada masiva de individuos invernantes.

Un tercio corresponde a aves invernantes típicas, aunque algunas, como ciertas anátidas, pueden establecer núcleos de cría esporádicos y reducidos en años de condiciones hidrológicas excepcionalmente favorables. El resto lo conforman especies estivales y migradoras de paso, cuya presencia puntual completa el ciclo anual de la avifauna en este ecosistema.
Censos aéreos en Doñana
Desde 1974, la Estación Biológica de Doñana organiza censos aéreos desde una avioneta que sobrevuela metódicamente las marismas de Doñana, generando una de las series temporales de aves acuáticas más largas del Mediterráneo.

Su valor esencial es desagregar las fluctuaciones naturales de las tendencias a largo plazo, permitiendo diferenciar un mal año puntual de un declive estructural, clave para el diagnóstico y la gestión del humedal.

Estos censos pueden consultarse en la web de ICTS de Doñana, con la posibilidad de crear gráficas personalizadas.

Evolución de la comunidad de anátidas en las marismas del Guadalquivir
Un artículo fascinante describe la trayectoria de las poblaciones de anátidas en las marismas del Guadaluqivir (2024) Habitat Changes at the Local Scale Have Major Impacts on Waterfowl Populations Across a Migratory Flyway.

Las especies se han clasificado en función de su tipo alimenticio y tipo de migración para intentar entender si explican la evolución de sus poblaciones. La comunidad invernante ha cambiado, pasando de ser dominada por especies herbívoras y de corta migración hasta la actualidad con granívoras y de migración larga. En resumen, el ánade azulón ha sido reemplazado por el pato cuchara.
Fuentes ornitológicas de Doñana
- Junta de Andalucía. International Water Bird Census (IWC), censos de febrero de aves invernantes: Cádiz-Sevilla-Huelva.
- Junta de Andalucía. Datos de aves reproductoras: Andalucía.
- ICTS-Doñana (EBD-CSIC). Censos de aves acuáticas mensuales desde 1974.
- Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC). Anuario Ornitológico de Doñana. Nº 0, Diciembre de 2000. Prontuario de las Aves de Doñana.
Estatus de presencia de la avifauna
- Residentes: Especies presentes todo el año, que crían e invernan en Doñana. Las aves Residentes *** con refuerzo invernal aumentan sus efectivos por varios ordenes de magnitud en invierno.
- Estivales: Aves que llegan en primavera-verano para reproducirse, pasando el invierno en África. Las aves Estivales * cuentan con pequeñas poblaciones invernantes que pasan a menudo desapercibidas.
- Invernantes: Especies que llegan en otoño desde el norte de Europa para pasar el invierno, partiendo en primavera. Las aves Invernantes ª también se reproducen localmente con efectivos muy bajos y anecdóticos.
- Migradoras de Paso: Usan Doñana exclusivamente como área de descanso y alimentación durante sus viajes migratorios (pre-nupcial en primavera, post-nupcial en otoño). Las Migradoras ª pueden llegar a reproducirse localmente con efectivos mínimos o incluso de forma exceptional (ª). Las Migradoras * mantienen solo grupos muy reducidos a lo largo del invierno.
- Erráticas o Divagantes: Aves que aparecen ocasionalmente, fuera de su área de distribución habitual, a menudo por temporales o desorientación.
Los impactos de la sequía prolongada (2020-2024) y de la intensificación agrícola, que sigue en desarrollo, pueden verse compensados por los inviernos y primaveras 2025 y 2026 que han sido históricamente muy húmedos. Por fín, se ha roto el ciclo catastrófico y devuelto gran parte de su pasada gloria al humedal de Doñana y áreas colindantes.

Evolución por grupo de aves acuáticas
Iconos más reconocibles de Doñana, cuya ecología está íntimamente ligada a la disponibilidad de extensas áreas de aguas someras. Sus grandes tamaños poblacionales históricos son un testimonio directo de la importancia de estas áreas de alimentación.

Sin embargo, el drástico declive reproductor observado durante el periodo de sequía prolongada (2020-2024), con reducciones que superan el 70% en especies como el flamenco común y el morito, evidencia de forma contundente su extrema vulnerabilidad a la falta de inundación y la consecuente reducción del hábitat disponible.
| ESPECIE | ESTATUS |
|---|---|
| Cigüeña blanca | Residente *** |
| Cigüeña negra | En Paso * |
| Espátula común | Residente *** |
| Morito común | Residente |
| Flamenco común | Residente |
| Flamenco enano | Residente |
| Grulla común | Invernante (ª) |
La mayoría de las especies de este grupo son residentes y presentes todo el año en grandes números, aunque con variaciones estacionales notables. El flamenco común (Phoenicopterus roseus) y la cigüeña blanca (Ciconia ciconia) muestran patrones de migración complejos, con movimientos dispersivos y una mezcla de poblaciones sedentarias y migratorias. En contraste, las poblaciones locales de morito común (Plegadis falcinellus) y espátula común (Platalea leucorodia) son más sedentarias, aunque sus números son también más altos durante la invernada. Por su parte, la grulla común (Grus grus) solo aparece durante la invernada, desplazándose en grandes y ruidosos bandos únicamente durante los meses fríos, con un censo máximo que puede superar las 7.000 aves.
En el contexto reproductor, las colonias de grandes zancudas dominan los números totales de aves nidificantes en Doñana y resto de Andalucía, sobre todo por la inmensa colonia de flamencos de la Laguna de Fuente de Piedra (Málaga), que históricamente ha albergado hasta 35.000 parejas reproductoras.
La comunidad de ardeidas muestra una estructura piramidal, con una base amplia de especies generalistas (pero en declive) y un vértice muy estrecho de especialistas críticos.

Su éxito depende de la disponibilidad de presas (peces, anfibios, invertebrados) en aguas accesibles.
| ESPECIE | ESTATUS |
|---|---|
| Garcilla bueyera | Residente |
| Garza real | Residente |
| Garceta común | Residente |
| Martinete común | Estival * |
| Garcilla cangrejera | Estival * |
| Garza imperial | Estival |
| Avetoro común | Estival |
| Avetorillo común | Estival |
| Garceta grande | Residente *** |
Las poblaciones de ardeidas en Doñana giran en torno a las grandes colonias reproductoras o «pajareras», que concentran históricamente la mayor parte de su biomasa y de las otras grandes zancudas. La garcilla bueyera (Bubulcus ibis), una especie generalista se alimenta en pastizales, ha sido el núcleo numérico de estas colonias, con censos que superaban las 10.000 parejas. Sin embargo, su población reproductora se ha visto reducida en más de un 50% durante la sequía, con un promedio reciente de solo 4.360 parejas.
El grupo de las garzas piscívoras estrictas muestra un declive aún más severo, evidenciando la crisis de los hábitats acuáticos. La garceta común (Egretta garzetta) ha pasado de unos 4.000 a 773 parejas reproductoras, y la garza real (Ardea cinerea) de 1.500 a 598. La situación es crítica para especialistas como la garza imperial (Ardea purpurea), que ha sufrido un colapso del 94%, de 4.000 (censo máximo en condiciones óptimas) a apenas 232 parejas, y la garcilla cangrejera (Ardeola ralloides), que ha caído de 300 a 87 parejas.
En el extremo de la especialización se encuentra el avetoro común (Botaurus stellaris), una especie emblemática cuya población reproductora es mínima y errática, dependiendo por completo de años con condiciones hídricas excepcionales en la marisma.
Este grupo, compuesto en su mayoría por especies residentes de hábitos discretos, está formado por aves adaptadas a la vida en carrizales, eneas y densa vegetación acuática.

Su ecología los convierte en indicadores sensibles de la salud, extensión y conectividad de los hábitats palustres.
| ESPECIE | ESTATUS |
|---|---|
| Focha común | Residente *** |
| Focha moruna | Residente |
| Gallineta común | Residente *** |
| Calamón común | Residente |
| Rascón europeo | En Paso ª |
| Polluela pintoja | En Paso (ª) |
| Polluela bastarda | En Paso (ª) |
| Polluela chica | En Paso (ª) |
La estructura de la comunidad está dominada por especies antes comunes pero ahora en fuerte retroceso. La focha común (Fulica atra) y la gallineta común (Gallinula chloropus) son las más abundantes. Sin embargo, ambas muestran una tendencia negativa muy acusada (↓↓), reflejando el deterioro de su hábitat. La situación es aún más crítica para la focha moruna (Fulica cristata), una especie globalmente amenazada cuya ya escasa población reproductora en Doñana (con un máximo de 80 parejas) se ha visto reducida a un promedio de solo 13 parejas durante los años de sequía, lo que subraya su precario estado de conservación.
El calamón común (Porphyrio porphyrio) experimenta un declive especialmente severo, con su población reproductora reduciéndose de hasta 500 parejas a un promedio de apenas 103 parejas durante el periodo de sequía, lo que evidencia la crítica vulnerabilidad de esta especie icónica ante la degradación de los carrizales.
El declive generalizado de todo el grupo es una señal de alarma sobre la pérdida de calidad y la fragmentación de las masas de vegetación palustre en el humedal.
Este grupo de aves acuáticas, piscívoras y buceadoras por excelencia, está formado por especies totalmente adaptadas a la vida en aguas libres, donde capturan sus presas sumergiéndose.

Su éxito depende directamente de la calidad trófica, transparencia y profundidad de las masas de agua. Estas especies son residentes con refuerzo poblacional muy importante durante la invernada.
| ESPECIE | ESTATUS |
|---|---|
| Zampullín común | Residente *** |
| Zampullín cuellinegro | Residente *** |
| Somormujo lavanco | Residente *** |
| Cormorán grande | Residente *** |
Por un lado, los zampullines y el somormujo sufren un colapso reproductor catastrófico. El zampullín cuellinegro (Podiceps nigricollis) ha pasado de un máximo de 1.500 a solo 104 parejas reproductoras, y el somormujo lavanco (Podiceps cristatus) de 800 a 153 parejas, tendencias que reflejan la desaparición o degradación de las lagunas someras y bien vegetadas que necesitan para criar.
Por otro lado, el cormorán grande (Phalacrocorax carbo), una especie con tamaño poblacional muy importante durante la invernada, y hasta hace pocos años, solo presente en esta temporada en el territorio de Andalucía, presenta la tendencia positiva más fuerte (↑↑) de toda la comunidad acuática, incrementando su presencia reproductora.
Este contraste subraya su mayor capacidad de adaptación, su plasticidad trófica y su habilidad para explotar ambientes más artificiales o alterados, especialmente los grandes embalses, prosperando allí donde otros buceadores especializados desaparecen. Esta divergencia es un claro indicio de la pérdida de calidad específica de los hábitats acuáticos en el humedal.
El grupo de las anatidas ilustra la dualidad fundamental de Doñana: su papel irremplazable como área de invernada de importancia global frente a una comunidad reproductora muy amenazada.

La verdadera magnitud de este grupo se revela en los meses fríos, cuando cientos de miles de patos encuentran refugio en las marismas.
| ESPECIE | ESTATUS |
|---|---|
| Anade azulón | Residente *** |
| Tarro blanco | Residente *** |
| Cuchara común | Residente *** |
| Porrón europeo | Residente *** |
| Porrón moñudo | Invernante |
| Pato colorado | Residente *** |
| Malvasía cabeciblanca | Residente |
| Cerceta pardilla | Residente |
| Porrón pardo | Residente *** |
| Ánsar común | Invernante ª |
| Cerceta común | Invernante |
| Anade friso | Invernante ª |
| Anade rabudo | Invernante |
| Silbón europeo | Invernante |
| Cerceta carretona | En Paso (ª) |
| Ganso del Nilo | Residente |
La invernada es espectacular por su escala. Diez especies han sumado en promedio 250.000 aves durante el periodo seco (2020-2024), siendo la invernada 2023/2024 la peor desde que existen registros. Especies como el cuchara común (Spatula clypeata) y el ánade rabudo (Anas acuta) llegan a formar concentraciones de hasta 200.000 y 80.000 ejemplares, respectivamente, mientras el ánsar común (Anser anser) llena los pastos y las dunas, alcanzando los 80.000 individuos en los años más favorables. Estos números convierten a Doñana en uno de los principales cuarteles de invernada del Paleártico occidental.
En marcado contraste, las poblaciones residentes y reproductoras muestran una tendencia general a la baja. El ánade azulón (Anas platyrhynchos), pato reproductor por excelencia, ha visto reducirse su población en la mitad con menos de 500 parejas censadas en los principales humedales andaluces. Sin embargo, Doñana conserva su importancia para especies en regresión global que siguen siendo restringidas. La malvasía cabeciblanca (Oxyura leucocephala) con una población reproductora actual de 40 parejas en toda Andalucía. Una excepción esperanzadora la representa la cerceta pardilla (Marmaronetta angustirostris), que, gracias a intensos programas de conservación, muestra una tendencia positiva (↑) en medio del declive general, con unas 65 parejas.
Este grupo de aves, muy móviles y especializadas, actúa como bioindicador preciso de la dinámica sedimentaria y la disponibilidad de llanos fangosos y orillas expuestas.

Las limícolas constituyen un grupo mayoritariamente invernante y migratorio en Doñana. La gran mayoría de las más de 20 especies registradas utilizan el humedal como área de descanso y alimentación durante los meses fríos o en sus pasos migratorios.
| ESPECIE | ESTATUS |
|---|---|
| Avoceta común | Residente *** |
| Cigüeñuela común | Residente *** |
| Aguja colinegra | Invernante |
| Aguja colipinta | Invernante |
| Zarapito real | Invernante |
| Zarapito trinador | Invernante |
| Archibebe común | Residente *** |
| Archibebe oscuro | Invernante |
| Andarríos chico | Residente *** |
| Combatiente | Invernante |
| Andarríos grande | Invernante |
| Andarríos bastardo | Invernante |
| Archibebe claro | Invernante |
| Archibebe fino | En Paso * |
| Avefría europea | Invernante ª |
| Chorlito dorado | Invernante |
| Chorlito gris | Residente |
| Chorlitejo grande | Invernante |
| Chorlitejo chico | Residente *** |
| Chorlitejo patinegro | Residente *** |
| Agachadiza común | Invernante |
| Agachadiza chica | Invernante |
| Canastera común | Estival |
| Correlimos común | Invernante |
| Correlimos tridáctilo | Residente |
| Correlimos zarapitín | Migradora de Paso * |
| Correlimos gordo | Invernante |
| Correlimos menudo | Invernante |
| Corr. de Temminck | En Paso * |
El humedal actúa, en primer lugar, como un cuartel de invernada de primer orden para miles de aves procedentes del norte y centro de Europa. Especies como el correlimos común (Calidris alpina), con 86.000 individuos, y la aguja colinegra (Limosa limosa), con 57.000, forman aquí concentraciones que destacan a nivel paneuropeo, aprovechando los recursos tróficos de las marismas y arrozales.
Simultáneamente, Doñana es un nodo crítico en la Ruta Migratoria Atlántica, que conecta las áreas de cría euroasiáticas con los humedales de invernada en el África Occidental (como el Parque Nacional de Banc d’Arguin en Mauritania). Para especies como el archibebe común (Tringa totanus) y el zarapito trinador (Numenius phaeopus), las marismas son una estación de servicio indispensable en sus viajes transaharianos.
Sin embargo, la reproducción reciente —tanto de las especies residentes como de las estivales— refleja con crudeza la sequía prolongada y la pérdida drástica de hábitat de cría adecuado. Entre las residentes, la avoceta común (Recurvirostra avosetta) y la cigüeñuela común (Himantopus himantopus) han visto colapsar sus colonias. Otras, como el chorlitejo patinegro (Charadrius alexandrinus), nidifican de forma cada vez más dispersa. La canastera común (Glareola pratincola), un estival, ha caído de 3.000 a un promedio de solo 413 parejas.
Gracias a su gran capacidad de dispersión, estas aves conservan el potencial para recolonizar el humedal de forma rápida cuando las condiciones ecológicas —especialmente el régimen hidrológico— se restauren y sean de nuevo favorables.
Los láridos (gaviotas, charranes y fumareles) son aves acuáticas oportunistas con gran capacidad de dispersión. Su dinámica poblacional revela una clara dicotomía entre el éxito de las generalistas y el colapso de las especialistas en Doñana.

Como invernantes, son dominantes y resilientes, constituyendo el tercer grupo más abundante durante la invernada. Esto se debe principalmente a las grandes congregaciones de la gaviota sombría (Larus fuscus), que llega a agrupar 105.000 individuos, y la gaviota reidora (Chroicocephalus ridibundus), con 30.000 ejemplares. Ambas aprovechan intensamente la productividad invernal del humedal y los recursos de los vertederos. También son muy abundantes durante el periodo estival, especialmente la gaviota patiamarilla (Larus michahellis), de hábitos esencialmente costeros.
| ESPECIE | ESTATUS |
|---|---|
| Fumarel cariblanco | Estival |
| Fumarel común | Estival |
| Charrán común | Residente |
| Charrán patinegro | Residente *** |
| Charrancito común | Estival |
| Pagaza piconegra | Estival |
| Pagaza piquirroja | Invernante |
| Gaviota reidora | Residente *** |
| Gaviota picofina | Residente |
| Gaviota de Audouin | En Paso * |
| Gaviota cabecinegra | Invernante ª |
| Gaviota sombría | Invernante ª |
| Gaviota patiamarilla | Residente *** |
En contraste, las especies reproductoras especialistas de zonas húmedas de agua dulce han pasado su peor momento durante la sequía. El fumarel cariblanco (Chlidonias hybrida) ha pasado de un máximo registrado en torno a 7.000 a solo 385 parejas, y el fumarel común (Chlidonias niger) no se ha reproducido en los últimos años. Los charranes, como la pagaza piconegra (Gelochelidon nilotica), han visto reducidas sus colonias en más de un 60%.
Una nota de estabilidad relativa la ofrece la gaviota picofina (Chroicocephalus genei), cuya población en las lagunas hipersaladas parece mantenerse estable, sugiriendo una adaptación a condiciones extremas que otras especies no toleran.
Este grupo tiene una biomasa baja pero un impacto ecológico desproporcionado. Su estructura es simple, con pocas especies especializadas. La tendencia positiva del águila pescadora demuestra que, con medidas de conservación estrictas, es posible revertir declives incluso en un contexto general adverso.

El aguilucho lagunero occidental (Circus aeruginos) es el especialista típico de los carrizales extensos. Su población reproductora, que alcanzó más de 100 parejas, se ha reducido a un promedio de 42 parejas durante la sequía, mostrando una tendencia negativa (↓). Este declive señala directamente la pérdida de calidad y la fragmentación de su hábitat de caza y nidificación, agravada por la falta de agua.
| ESPECIE | ESTATUS |
|---|---|
| Aguilucho lagunero | Residente *** |
| Águila pescadora | Residente *** |
| Búho campestre | Invernante |
En el extremo opuesto se encuentra el águila pescadora (Pandion haliaetus), que representa una historia de éxito de la conservación activa en los humedales andaluces. Gracias a un programa de reintroducción y protección estricta, ha pasado de ser un invernante escaso a una residente reproductora consolidada, con una tendencia muy positiva (↑↑) y un promedio de 17 parejas, sobre todo en las marismas del Odiel. Su recuperación demuestra que, con gestión adecuada, es posible revertir declives incluso en un contexto general adverso.
Finalmente, el búho campestre (Asio flammeus) completa este trío como un invernante escaso y especialista de terrenos abiertos, con una presencia media de menos de 20 individuos censados. Su rareza subraya la vulnerabilidad de los hábitats esteparios y herbazales abiertos dentro del complejo de Doñana.

Aves acuáticas reproductoras amenazadas en Andalucía
Doñana es la gran cuna de las aves acuáticas en España. En sus marismas y lagunas han encontrado refugio especies iconicas, verdaderos símbolos de la biodiversidad mediterránea. Sin embargo, la crisis ecológica que vive el humedal está poniendo en jaque el futuro de algunas de sus más emblemáticas reproductoras.

Desde la discreta y esquiva Malvasía cabeciblanca, que ve cómo desaparecen las lagunas naturales donde antes criaba, hasta el Avetoro común, cuya reproducción en Doñana es un evento excepcional ligado a años de óptimas condiciones hídricas, cada especie cuenta una historia similar.


Malvasía cabeciblanca (Oxyura leucocephala)
Aunque experimenta altibajos, su tendencia general a largo plazo es negativa. Cada vez depende más de embalses y lagunas artificiales, ya que muchas de las lagunas naturales donde antes se reproducía han sido degradadas o han perdido su funcionalidad ecológica.



Cerceta pardilla (Marmaronetta angustirostris)
Ánade en grave peligro que muestra una clara recuperación tras un programa de cría y en cautividad suelta. Su futuro depende directamente de la conservación de las marismas del Guadalquivir.



Porrón pardo (Aythya nyroca)
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Focha moruna (Fulica cristata)
Una de las aves acuáticas en estado más crítico. Su población, muy escasa y concentrada, sufre un declive acusado a largo plazo. Su supervivencia está ligada a unos pocos humedales que mantienen agua de forma artificial, ya que los espacios naturales donde antes criaba han ido desapareciendo.



Fumarel común (Chlidonias niger)
Al borde de la desaparición como reproductora en la región. Su presencia es esporádica y ya no cría con regularidad, lo que refleja la pérdida de los hábitats de humedales someros y de buena calidad que necesita.



Garcilla cangrejera (Ardeola ralloides)
Esta garza colonial se encuentra en declive. Forma colonias inestables que se mueven entre la marisma y humedales artificiales, lo que la hace muy vulnerable a los periodos de sequía y a la alteración de los humedales donde nidifica.



Avetoro común (Botaurus stellaris)
Extremadamente discreta y difícil de observar. Su población reproductora en Andalucía es mínima y su presencia, limitada casi exclusivamente a Doñana, es errática. Su reproducción solo se produce en aquellos años en que la marisma presenta unas condiciones hídricas excepcionales.



Águila pescadora (Pandion haliaetus)
Especialista para capturar peces con sus garras, siendo una de las rapaces con mayor distribución mundial. En Doñana, es una visitante invernal pero nidifica en Odiel y Janda.


La Cerceta pardilla y la Focha moruna dependen hoy de intensos programas de conservación y de la gestión artificial del agua para evitar su extinción. El Porrón pardo (Aythya nyroca) comparte amenazas: la pérdida de vegetación palustre, la competencia con especies invasoras y la alteración de los niveles hídricos han reducido notablemente sus posibilidades de reproducción estable en la región.
Se suma la regresión de la Garcilla cangrejera (Ardeola ralloides), cuya delicada dependencia de zonas encharcadas y carrizales la hace extremadamente vulnerable a las sequías recurrentes.
Otras, como el Fumarel común, están al borde de desaparecer como reproductoras en la región. Un signo de esperanza, lo representa el Águila pescadora (Pandion haliaetus), que ha vuelto a criar en el Odiel tras décadas de ausencia en la península.
Estas aves no están amenazadas únicamente por sus propias dificultades biológicas. Su declive señala problemas ambientales de fondo: la degradación y pérdida de hábitats naturales, la dependencia creciente de infraestructuras hídricas artificiales para su reproducción, y la vulnerabilidad ante los ciclos de sequía agravados por el cambio climático y la sobreexplotación de acuíferos.
Aves acuáticas invernantes
El cambio climático se hace sentir fuertemente sobre las poblaciones de aves acuáticas en Andalucía.

El dominio de las anátidas durante la invernada
Durante la invernada, las anátidas más numerosas en Doñana están encabezadas con claridad por el pato cuchara (Spatula clypeata), que domina el grupo con cerca de 40% de los efectivos en el periodo 2004-2023, seguido por el ánsar común (Anser anser) y el ánade rabudo (Anas acuta).

Tras ellos se sitúan en cifras similares la cerceta común (Anas crecca) y el ánade azulón (Anas platyrhynchos), mientras que el silbón europeo (Mareca penelope) y el porrón europeo (Aythya ferina) completan el elenco de especies habituales, de modo que estas siete especies concentran alrededor del 90 % de las anátidas que pasan el invierno en las marismas y lagunas de Doñana. Las completan quince especies regulares durante la invernada con 7% de los efectivos totales.
… Seguido por las abundantes limícolas
Entre las limícolas invernantes de Doñana, el protagonismo recae en el correlimos común (Calidris alpina), que forma los bandos más numerosos y la abundante aguja colinegra (Limosa limosa), muy ligada a las marismas abiertas. Estas dos especies totalizan más de la mitad de todas las limícolas.

Con efectivos menores pero siempre consecuentes, el avefría europea (Vanellus vanellus) y la avoceta común (Recurvirostra avosetta) se desplazan en grupos compactos. Junto a ellas se distribuyen el chorlitejo grande (Charadrius hiaticula), los chorlitos dorado europeo (Pluvialis apricaria) y gris (Pluvialis squatarola), el archibebe común (Tringa totanus) y el chorlitejo patinegro (Charadrius alexandrinus) , que aprovechan la diversidad de hábitats en el humedal. Una veintena de especies adicionales de limícolas menos abundantes (11% del total de individuos) visitan las marismas durante la invernada.
Rarezas en Doñana
Entre las aves divagantes y de presencia muy rara en Andalucía durante la invernada, algunas se registran con algo más de regularidad y resultan ligeramente más previsibles, como el ánsar careto (Anser albifrons), la barnacla cariblanca (Branta leucopsis), la barnacla carinegra (Branta bernicla) y el chorlito carambolo (Charadrius morinellus).
Evolución a largo plazo
Después de una espectacular recuperación de las aves invernantes, asistimos en la actualidad a una importante perdida de su población. Esto se deben a una sinergia de factores negativos.

Por un lado, las temperaturas más suaves favorecen la estancia de las aves más al norte de su distribución previa durante el invierno. Por otro lado, las sequías prolongadas y sobreexplotación del acuífero han deteriorado los humedales. Se han escuchado repetidas alarmas en los últimos años.
Pero Doñana sigue siendo Doñana, y en pocos sitios de Europa pueden verse grandes concentraciones de aves y aburmadora diversidad de especies.
Las pajareras del Guadalquivir

A finales del siglo XIX, el naturalista británico Abel Chapman actuó como el gran divulgador de Doñana para el mundo. En su obra «Wild Spain» (1893), describió con asombro poético la colonia, a la que llamó «The Heronry».
Su mirada, a medio camino entre el cazador y el conservacionista, capturó la esencia del lugar: el bullicio ensordecedor, la densidad imposible de nidos en los alcornoques y la marisma como despensa infinita.

Posteriormente, el ecólogo español José Antonio Valverde realizó los primeros estudios sistemáticos en las décadas de 1950 y 1960 sobre la mayor colonia de garzas y espátulas de Europa Occidental. Su ubicación en La Vera, entre el monte y la marisma, y la estratificación de las especies en los árboles respondían a una lógica ecológica, una ciencia en pleno despegue en la época.

Desde entonces la pajarera adquirió un estatus casi mítico, un emblema de Doñana por excelencia. Su situación en el bosque de alcornoques (Quercus suber) relicto de la Vera, el ecosistema serpenteando entre marismas y sistema dunar, permite acceso al agua dulce y el desarrollo de una comunidad animal excepcional. Un auténtico éxtasis para amantes de la naturaleza. El icónico grabado «El alcornoque y su fauna» capturo esta esencia.

Cigüeña Blanca (Ciconia ciconia)
Es la arquitecta de los nidos más grandes y prominentes. Ocupa la parte superior de los árboles (copas de alcornoques y eucaliptos), construyendo plataformas de ramas de más de un metro de diámetro que suele reutilizar y ampliar año tras año. Su gran tamaño y comportamiento llamativo la convierten en una de las especies más visibles y emblemáticas de la pajarera.


Espátula Común (Platalea leucorodia)
Especie emblemática y muy visible. Anida en la parte media-alta de los árboles, a menudo cerca de las cigüeñas. Su silueta inconfundible y su pico en forma de espátula la hacen única. Forma colonias densas y ruidosas dentro de la pajarera.


Morito Común (Plegadis falcinellus)
El colonizador de éxito reciente, con los primeros nidos detectadas en 1996. Anida en la parte alta de los árboles, o en los tarajes, construyendo nidos robustos, a menudo asociado a cigüeñas. Forma colonias ruidosas y muy visibles.


Garceta Común (Egretta garzetta)
Una de las especies más numerosas y gregarias. Forma núcleos densos de nidos pequeños y apiñados en ramas de la parte media de los árboles, a menudo mezclada con garcillas bueyeras.


Garcilla Bueyera (Bubulcus ibis)
La especie más adaptable y expansiva. Forma colonias masivas y superpobladas en cualquier estratificación disponible, desde ramas bajas hasta altas. Es la que aporta mayor densidad de individuos. Originaria de las sabanas de África subsahariana, protagonizó una de las mayores y más rápidas expansiones naturales del siglo XX.


Martinete Común (Nycticorax nycticorax)
La especie nocturna y crepuscular. Anida en la parte más baja, interior y sombría de los árboles, en zonas de espesura, formando colonias discretas. Sale de la colonia al atardecer para cazar de noche.


Garza Real (Ardea cinerea)
El gran depredador piscívoro de la colonia. Anida en árboles robustos de porte alto, a menudo en posiciones dominantes. Es más solitaria en su nidificación dentro de la colonia, manteniendo cierta distancia de otras especies.


Garcilla cangrejera (Ardeola ralloides)
Anida en ramas bajas o matorrales densos cercanos al agua dentro de la pajarera. Su plumaje reproductor (ocre, blanco y azul) es espectacular, pero fuera de la época es muy críptica.


Por desgracia, este bosque singular enfrenta amenazas críticas que comprometen su futuro por envejecimiento y falta de regeneración: Muchos de los alcornoques de la Vera son veteranos centenarios decaídos. Hoy día la pajarera es la sombra de lo que fue.
La regeneración natural es escasa debido a la severa sequía del suelo, que impide la germinación y supervivencia de las bellotas. La sobreexplotación del acuífero ha bajado el nivel freático, privando a estos árboles profundamente enraizados del agua que necesitan, especialmente en verano. Se observan síntomas de decaimiento y copas más claras en muchos ejemplares.

Posteriormente, nuevas pajareras han surgido en otros lugares de Doñana, remontando el río Guadalquivir, incluso hasta Córdoba, reflejando el éxito de las poblaciones de zancudas y ardeídas. Las aves se instalaron en lugares seguros para ello, principalmente en grandes eucaliptos, una especie invasora de porte formidable y muy frecuente en las orillas andaluzas.

Las garzas y zancudas asentaron sus dormideros y colonias en espacios urbanos y peri-urbanos (Parque del Alamillo de Sevilla, Sotos de la Albolafia de Córdoba) y la recuperación de humedales restaurados (Dehesa de Abajo de Sevilla).

Fue introducido de forma deliberada en las marismas del Guadalquivir en 1973-74, con el objetivo principal de su explotación comercial. Tras su introducción, el cangrejo se expandió masivamente, creando una fuente de alimento superabundante, predecible y disponible durante todo el año. Esto benefició enormemente a especies generalistas y oportunistas. El cangrejo rojo americano fue un factor clave, aunque accidental e indeseable desde un punto de vista ecológico, en la recuperación numérica de varias ardeidas y zancudas en el último cuarto del siglo XX. Pero impactos importantes: Depredación y Competencia: El cangrejo es un omnívoro voraz.
Paseriformes de las marismas
Los paseriformes acuáticos explotan hábitats ribereños y humedales, desde carrizales densos hasta vegetación emergente y matorrales de ribera. En Andalucía, especialmente en espacios como Doñana, actuan como indicadores clave de la salud de los ecosistemas ribereños.
Tabla resumen de los paseriformes
| ESPECIE | ESTATUS | REPRODUCCIÓN | INVERNADA | MIGRACIÓN | HÁBITAT | |
|---|---|---|---|---|---|---|
| Pechiazul | Luscinia svecica | Invernal | Común | Orillas fangosas | ||
| Bisbita alpino | Anthus spinoletta | Invernal | Varios cientos | Orillas fangosas | ||
| Carricero tordal | Acrocephalus arundinaceus | Estival | Común | Vegetación palustre | ||
| Carricerín común | Acrocephalus schoenobaenus | Migrador | Abundante | Vegetación palustre | ||
| Carricero común | Acrocephalus scirpaceus | Estival | Muy común | Vegetación palustre | ||
| Buscarla unicolor | Locustella luscinioides | Estival | Rara | Vegetación palustre | ||
| Buscarla pintoja | Locustella naevia | Migrador | Rara | Vegetación palustre | ||
| Escribano palustre | Emberiza schoeniclus | Invernal | Frecuente | Vegetación palustre | ||
| Buitrón | Cisticola juncidis | Sedentario | Muy común | Ambientes abiertos húmedos | ||
| Bisbita campestre | Anthus campestris | Estival | Muy común | Ambientes abiertos húmedos | ||
| Bisbita pratense | Anthus pratensis | Invernal | Varios cientos de miles | Ambientes abiertos húmedos | ||
| Lavandera boyera | Motacilla flava | Estival | Común | Rara | 30.000 | Ambientes abiertos húmedos |
| Lavandera blanca | Motacilla alba | Sedentaria | Muy común | 150.000–500.000 | Ambientes abiertos | |
| Ruiseñor bastardo | Cettia cetti | Sedentario | Común | Muy común | Bosque de ribera | |
| Pájaro moscón europeo | Remiz pendulinus | Sedentario | Localizado | Común | Bosque de ribera | |
| Zarcero políglota | Hippolais polyglotta | Estival | Muy común | Bosque de ribera | ||
| Zarcero bereber | Iduna opaca | Estival | Bosque de ribera | |||
| Bisbita arbóreo | Anthus trivialis | Migrador | Muy común | Bosque de ribera |
Estas especies combinan residentes sedentarios, estivales migratorias y poblaciones invernantes.
Solo señalar los paserifores más especializados y comunes, entre ellos los carriceros del género Acrocephalus, el carricero tordal (Acrocephalus arundinaceus) es un estivales común en carrizales altos, mientras que el carricero común (Acrocephalus scirpaceus) domina los tarajales y juncales extensos, y el carricerín común (Acrocephalus schoenobaenus) aparece como migrador abundante en paso. Especies más raras como la buscarla unicolor (Locustella luscinioides) y la buscarla pintoja (Locustella naevia) prefieren vegetación densa y húmeda durante su breve paso estival o migratorio. El escribano palustre (Emberiza schoeniclus) inverna con frecuencia en carrizales.
Águila imperial en Doñana
Doñana alberga una de las poblaciones reproductoras más estables y mejor estudiadas, fruto de décadas de esfuerzos científicos y medidas de protección. Su presencia es un indicador biológico de primer orden: donde el águila imperial cría con éxito, el ecosistema conserva aún su integridad.
El águila imperial ibérica, símbolo supremo de Doñana. Su población, lejos de la expansión que vive en otras zonas, se encuentra estancada y en declive productivo. La clave de esta paradoja reside en su estrategia alimenticia única, un delicado equilibrio entre dos mundos que hoy están fallando.

El recurso principal: el conejo de monte
Como especialista, su éxito reproductor depende críticamente de la abundancia de este lagomorfo. Sin embargo, las sucesivas epidemias víricas (mixomatosis y la Enfermedad Hemorrágica) han colapsado sus poblaciones en las dunas y cotos de Doñana, sin que se hayan logrado recuperar tras décadas.
El recurso alternativo: las aves acuáticas
Esta es la adaptación distintiva de Doñana. Durante gran parte del año, especialmente en invierno, las águilas cazan ánades, fochas y otras aves en la marisma, un suplemento que históricamente les proporcionaba una red de seguridad.
Evolución de la población de águilas imperiales en Doñana
Doñana sufre una crisis ecológica sincronizada: en el monte, el conejo es escaso y su recuperación, esquiva. En la marisma: la sequía estructural, agravada por la sobreexplotación del acuífero, reduce drásticamente las poblaciones de aves acuáticas.
El resultado es que las águilas imperiales de Doñana se ha estancado y está lejos de su máximo histórico. La supervivencia del águila imperial en su bastión histórico ya no depende solo de proteger sus nidos, pero conseguir una mejora de las condiciones ambientales para sus presas.
Aves esteparias en Doñana

Escondido en su flanco sur y este, existe otro Doñana, seco, abierto y batido por el viento: el de las aves esteparias.
Los ecosistemas esteparios se localizan principalmente en áreas de marisma salada. Estos parches de pseudo-estepa albergan una comunidad ornitológica singular y altamente especializada, cuyos miembros más emblemáticos son el Sisón común (Tetrax tetrax), la Ganga ibérica (Pterocles alchata) y la Ganga ortega (Pterocles orientalis), el Alcaraván común (Burhinus oedicnemus) y la Carraca europea (Coracias garrulus). Son aves de plumajes crípticos, vuelos rasantes y costumbres discretas, verdaderos fantasmas de la llanura.
Estas especies, típicas de los secarrales cerealistas y parameras del interior, encuentran un último refugio en los bordes áridos del humedal. La razón es doble: por un lado, estos hábitats marginales ofrecen la estructura abierta y el suelo despejado que necesitan para alimentarse (de semillas e insectos) y anidar en el suelo. Por otro, la gestión tradicional extensiva –el pastoreo de ganado marismeño y equino– mantenía estos pastizales abiertos, impidiendo que el matorral los invadiera.
Aves esteparias en las marismas secas del Guadalquivir
La ganga ortega (Pterocles orientalis), un ave esteparia de vuelo rápido y plumaje críptico es un caso es singular: la población que habita en el Espacio Natural de Doñana constituye prácticamente la totalidad de la población reproductora de Andalucía.
La alondra marismeña (Alaudala rufescens), paseriforme endémica de la Península Ibérica y el norte de África, especialista estricto de los humedales salinos y saladares.
Guía de Doñana: las cinco zonas y su intéres ornitológico
Doñana se revela como un mosaico único de paisajes, cada uno con su propio elenco de aves. Estas cinco zonas te abrirán las puertas a su teatro natural.

Se puede consultar la descripción detallada del parque de Doñana y sus cinco principales zonas.
El flanco sur de Doñana, en la provincia de Cádiz, ofrece una experiencia ornitológica única centrada en el ecosistema estuarino y las marismas mareales, hábitats ausentes en el norte. Este frente costero es un corredor para miles de aves marinas y limícolas en migración.
Las Salinas de Bonanza, activas y de gran valor ecológico, son un imán para la avifauna especializada. Sus cristalizadores de diferente salinidad atraen a bandos de flamencos comunes (Phoenicopterus roseus) y a limícolas como la avoceta común (Recurvirostra avosetta) y el chorlitejo patinegro (Charadrius alexandrinus). Es también un lugar clave para la escasa gaviota picofina (Chroicocephalus genei).
En contraste, la Laguna de Tarelo, una laguna de agua dulce restaurada, es un refugio para la malvasía cabeciblanca (Oxyura leucocephala) y otras aves acuáticas como la focha común (Fulica atra). El Pinar de La Algaida, con su singular bosque mixto de pino piñonero y sabina, alberga aves forestales como el azor común (Accipiter gentilis) y el pico picapinos (Dendrocopos major).
Las Marismas de Trebujena completan el mosaico con un complejo de lagunas salobres, marismas y la ribera activa del río. Esta diversidad atrae a una gran variedad de aves, desde garzas y espátulas hasta ánades, ofreciendo además la vista más directa y evocadora del corazón salvaje del Parque Nacional en la orilla opuesta.
Al este de Doñana, fuera de sus límites formales pero esencial para su ecología, se despliega el Brazo del Este —un santuario ornitológico único que nace de la transformación humana del paisaje. Este vasto pólder agrícola se ha convertido en el refugio alternativo más importante para la avifauna acuática cuando las marismas del parque nacional se secan.
Aquí, la escala de las concentraciones aviares es deslumbrante. Al atardecer, el cielo se oscurece con bandos inmensos de moritos comunes (Plegadis falcinellus) y cigüeñas blancas (Ciconia ciconia) que se dirigen a sus dormideros. Las marismas y canales permanentes albergan grandes poblaciones de calamones comunes (Porphyrio porphyrio), cuyo reclamo metálico resuena en los carrizales, y concentraciones masivas de ánsares, patos y limícolas.
Pajareras Fluviales: Los sotos bien conservados a lo largo del Guadalquivir acogen colonias reproductoras de garza imperial (Ardea purpurea) y garcilla cangrejera (Ardeola ralloides). En invierno, el área es un coto de caza principal para el águila pescadora (Pandion haliaetus), que pesca en los canales siempre con agua.
Refugio Crítico: Incluso el canal central de la acequia principal, al retener agua todo el año, atrae a bandos de limícolas, garcetas y aves acuáticas que no encuentran espacio en el corazón seco del parque nacional, actuando como una auténtica arteria vital de biodiversidad.
La Dehesa La Atalaya, con sus charcas temporales, completa este ecosistema único.
En conjunto, Doñana Norte muestra una gestión del paisaje que beneficia a la avifauna, desde colonias monumentales hasta humedales creados por el hombre, siendo una zona complementaria y esencial para la observación de aves en el complejo de Doñana.
Dehesa de Abajo es un enclave muy visitado donde un cerro arbolado domina la llanura marismeña. Su principal atractivo es la mayor colonia natural de cigüeña blanca (Ciconia ciconia) sobre árboles de Europa, un espectáculo de cientos de nidos. La laguna al pie del cerro atrae aves acuáticas como flamencos (Phoenicopterus roseus) y una variedad de patos, entre ellos la cerceta pardilla (Marmaronetta angustirostris) y la focha moruna (Fulica cristata).
Centro de Interpretación José Antonio Valverde es el corazón ornitológico del norte. Tras un acceso aislado, se llega a una laguna permanente con una de las colonias de cría más importantes de Doñana, donde anidan garzas imperiales (Ardea purpurea), garcillas cangrejeras (Ardeola ralloides) y moritos comunes (Plegadis falcinellus). La pista elevada sobre el Caño del Guadiamar ofrece vistas infinitas para observar aves acuáticas y rapaces.
Isla Mayor y la Finca Veta La Palma conforman un extenso mar de arrozales que, tras la cosecha, se convierte en un refugio crucial para miles de aves acuáticas invernantes y en paso, como ánsares comunes (Anser anser) y limícolas. Este humedal artificial es de vital importancia ecológica.
Los Pinares de Aznalcázar ofrecen un contraste forestal, siendo hábitat clave para el lince ibérico (Lynx pardinus) y para aves de monte mediterráneo como la curruca rabilarga (Sylvia undata) y rapaces forestales. Los claros arenosos y los taludes de los caminos son el hábitat idóneo para el colorido abejaruco europeo (Merops apiaster).
En esencia, esta zona concentra el contraste entre la avifauna migradora común y las especies mediterráneas más emblemáticas, siendo un destino ornitológico de primer orden por su escala y diversidad.
El Rocío y las Marismas de La Madre son el gran teatro de la avifauna acuática europea. Para el observador del norte de Europa, este humedal ofrece un espectáculo estacional inverso: en invierno, bandos masivos de ánsares comunes (Anser anser), de todas las especies de patos como las cercetas comunes (Anas crecca) y grullas comunes (Grus grus) cubren la marisma, junto a limícolas como la avefría europea (Vanellus vanellus). En verano, el escenario lo dominan las garzas imperiales (Ardea purpurea) y las espátulas comunes (Platalea leucorodia).
Los arroyos de La Rocina y El Acebrón albergan especies más discretas pero muy buscadas, como el avetorillo común (Ixobrychus minutus) en los carrizales y el colorido martín pescador común (Alcedo atthis). Se pueden observar como cigüeñas blancas (Ciconia ciconia) y moritos comunes (Plegadis falcinellus) se alimentan avidamente de cangrejos rojos.
El Centro El Acebuche es un punto para observar aves de matorral mediterráneo, como la curruca cabecinegra (Sylvia melanocephala).
La franja oeste de Doñana, marcada por la larga playa virgen entre Matalascañas y Mazagón y el imponente acantilado fósil del Asperillo, presenta una comunidad aviar especializada en ecosistemas costeros, dunares y pinares. Es la zona menos visitada, pero crucial para especies adaptadas a la aridez y al litoral atlántico.
El litoral salvaje de la Playa de Castilla es un corredor esencial para las aves marinas y limícolas costeras. Es zona de alimentación y descanso para gaviotas (como la gaviota patiamarilla Larus michahellis), charrán común Sterna hirundo y, especialmente en paso migratorio, para bandos de ostreros euroasiáticos Haematopus ostralegus y vuelvepiedras común Arenaria interpres. Las dunas móviles albergan especies como la cogujada montesina Galerida theklae.
Hacia el interior, el extenso Pinar de El Abalario, con ejemplares centenarios como el Pino de Mazagón, sustenta una típica comunidad forestal mediterránea. Aquí son comunes el pico picapinos Dendrocopos major, el mito Aegithalos caudatus y rapaces como el gavilán común Accipiter nisus. Las charcas y lagunas temporales (como la Laguna de Moguer) son oasis efímeros vitales para anátidas, fumareles Chlidonias niger y aguiluchos laguneros Circus aeruginosus durante la cría, aunque su régimen hídrico está severamente amenazado por la sobreexplotación del acuífero.
Las turberas de Ribetehilos constituyen un microhábitat singular, que puede atraer a especies insectívoras y a aviones zapadores Riparia riparia.
Conforman un complejo estuarino de primer orden a nivel europeo, considerado el humedal «hermano» y complementario ecológico de Doñana. Su singularidad radica en la confluencia de las aguas dulces de los ríos Tinto y Odiel con las mareas atlánticas, creando un mosaico de salinas, marismas mareales, vetas y bosques de ribera que sostienen una de las comunidades de aves acuáticas y marinas más ricas y emblemáticas de la Península.
Colonia de cría en el Odiel
Es uno de los principales bastiones europeos para la reproducción de la emblemática Espátula común (Platalea leucorodia). Sus islas e islotes acogen también importantes colonias de charrán común (Sterna hirundo), charrancito común (Sternula albifrons) y pagaza piconegra (Hydroprogne caspia).
Invernada y Paso Migratorio
Durante la invernada y las migraciones, acoge concentraciones excepcionales de limícolas como el correlimos zarapitín (Calidris ferruginea) y la aguja colipinta (Limosa lapponica), así como miles de ánades, como la cerceta común (Anas crecca).
Rapaces y Especialistas
Es un territorio de caza fundamental para el águila pescadora (Pandion haliaetus) y lugar de observación del aguilucho lagunero occidental (Circus aeruginosus). Entre las aves marinas, destacan la gaviota cabecinegra (Ichthyaetus melanocephalus) y la garceta grande (Ardea alba).

Aves acuáticas en Doñana y Andalucía Occidental
| ESPECIE | ESTATUS | REPROD. N máx. (2008-2024) | Promedio 2020-2024 | Tendencia 2007-2024 | INVERN. N máx (2008-2024) | Promedio (2020-2024) |
|---|---|---|---|---|---|---|
| GRANDES ZANCUDAS | ||||||
| Cigüeña blanca | Residente *** | 1.000 | 665 | ↓ | 13.000 | 3.214 |
| Cigüeña negra | En Paso * | – | – | – | 400 | 176 |
| Espátula común | Residente *** | 3.000 | 650 | ↓ | 4.500 | 3.195 |
| Morito común | Residente | 12.000 | 2.839 | ↑ | 25.000 | 10.717 |
| Flamenco común | Residente | 35.000 | 9.668 | ↓ | 75.000 | 51.855 |
| Flamenco enano | Residente | < 10 | 2 | ? | < 10 | 5 |
| Grulla común | Invernante (ª) | < 10 | 0 | ? | 7.000 | 4.586 |
| GARZAS | ||||||
| Garcilla bueyera | Residente | 10.000 | 4.360 | ↓ | 10.000 | 639 |
| Garza real | Residente | 1.500 | 598 | ↓ | 4.000 | 2.424 |
| Garceta común | Residente | 4.000 | 773 | ↓↓ | 8.000 | 2.355 |
| Martinete común | Estival * | 3.000 | 650 | ↓ | 1.500 | 721 |
| Garcilla cangrejera | Estival * | 300 | 87 (♀♂) | ↓ | 50 | 9 |
| Garza imperial | Estival | 4.000 | 232 | ↓↓ | < 10 | 3 |
| Avetoro común | Estival | 25 | 5 (♂) | ≈ | < 10 | 3 |
| Avetorillo común | Estival | 200 | 29 | ↓ | 10 | 9 |
| Garceta grande | Residente *** | 100 | 0 | ↓ | 600 | 407 |
| GALLINETAS | ||||||
| Focha común | Residente *** | 600 | 596 | ↓↓ | 40.000 | 12.576 |
| Focha moruna | Residente | 80 | 13 (♀♂) | ↓ | 100 | 58 |
| Gallineta común | Residente *** | 250 | 253 | ↓↓ | 2.000 | 521 |
| Calamón común | Residente | 500 | 103 | ↓↓ | 8.500 | 1.659 |
| Rascón europeo | En Paso ª | < 10 | 4 | ? | < 10 | 11 |
| Polluela pintoja | En Paso (ª) | < 10 | 0 | ? | ||
| Polluela bastarda | En Paso (ª) | < 10 | 1 | ↓ | ||
| Polluela chica | En Paso (ª) | < 10 | 0 | ? | ||
| ZAMPULLINES Y CORMORANES | ||||||
| Zampullín común | Residente *** | 700 | 206 | ↓ | 1.600 | 1.411 |
| Zampullín cuellinegro | Residente *** | 1.500 | 104 | ↓↓ | 8.500 | 6.579 |
| Somormujo lavanco | Residente *** | 800 | 153 | ↓↓ | 2.000 | 1.263 |
| Cormorán grande | Residente *** | 100 | 61 | ↑↑ | 10.000 | 8.601 |
| ANATÍDAS | ||||||
| Anade azulón | Residente *** | 1.300 | 481 | ↓ | 34.000 | 19.967 |
| Tarro blanco | Residente *** | 200 | 110 | ↑↑ | 15.000 | 8.548 |
| Cuchara común | Residente *** | 20 | 7 | ↓ | 200.000 | 126.576 |
| Porrón europeo | Residente *** | 100 | 95 | ↓↓ | 15.000 | 8.333 |
| Porrón moñudo | Invernante | – | – | – | 150 | 28 |
| Pato colorado | Residente *** | 100 | 81 | ↓ | 22.000 | 5.958 |
| Malvasía cabeciblanca | Residente | 120 | 41 (♀) | ↓ | 800 | 694 |
| Cerceta pardilla | Residente | 150 | 65 (♀♂) | ↑ | 350 | 210 |
| Porrón pardo | Residente *** | 25 | 18 (♀♂) | ↑↑ | 150 | 92 |
| Ánsar común | Invernante ª | 50 | 25 | ↑↑ | 80.000 | 21.211 |
| Cerceta común | Invernante | < 10 | 0 | ? | 42.000 | 26.691 |
| Anade friso | Invernante ª | 250 | 79 | ↓ | 7.000 | 1.579 |
| Anade rabudo | Invernante | < 10 | 0 | ? | 80.000 | 31.635 |
| Silbón europeo | Invernante | – | – | – | 45.000 | 15.723 |
| Cerceta carretona | En Paso (ª) | < 10 | 0 | ? | 150 | 4 |
| Ganso del Nilo | Residente | < 10 | 5 | ? | 40 | 19 |
| LÍMICOLAS | ||||||
| Avoceta común | Residente *** | 5.000 | 1.150 | ↓↓ | 28.000 | 8.510 |
| Cigüeñuela común | Residente *** | 7.000 | 1.463 | ↓↓ | 15.000 | 9.682 |
| Aguja colinegra | Invernante | – | – | – | 57.000 | 20.228 |
| Aguja colipinta | Invernante | – | – | – | 4.000 | 2.948 |
| Zarapito real | Invernante | – | – | – | 1.500 | 1.213 |
| Zarapito trinador | Invernante | – | – | – | 1.000 | 804 |
| Archibebe común | Residente *** | 600 | 11 | ↓↓ | 6.800 | 5.414 |
| Archibebe oscuro | Invernante | – | – | – | 600 | 252 |
| Andarríos chico | Residente *** | 15 | 7 | ? | 250 | 205 |
| Combatiente | Invernante | – | – | – | 2.800 | 775 |
| Andarríos grande | Invernante | – | – | – | 1.000 | 668 |
| Andarríos bastardo | Invernante | – | – | – | 70 | 11 |
| Archibebe claro | Invernante | – | – | – | 1.000 | 635 |
| Archibebe fino | En Paso * | – | – | – | 20 | 4 |
| Avefría europea | Invernante ª | 150 | 8 | ↓↓ | 21.000 | 9.092 |
| Chorlito dorado | Invernante | – | – | – | 17.000 | 2.128 |
| Chorlito gris | Residente | s/d | s/d | s/d | 5.000 | 4.033 |
| Chorlitejo grande | Invernante | – | – | – | 14.000 | 10.453 |
| Chorlitejo chico | Residente *** | 200 | 102 | ↓ | 1.300 | 128 |
| Chorlitejo patinegro | Residente *** | 1.000 | 505 | ↓↓ | 7.300 | 3.276 |
| Agachadiza común | Invernante | – | – | – | 3.000 | 1.165 |
| Agachadiza chica | Invernante | – | – | – | < 10 | 1 |
| Canastera común | Estival | 3.000 | 413 | ↓↓ | < 10 | 0 |
| Correlimos común | Invernante | – | – | – | 86.000 | 53.405 |
| Correlimos tridáctilo | Residente | s/d | s/d | s/d | 3.000 | 1.886 |
| Correlimos zarapitín | Migradora de Paso * | – | – | – | 1.500 | 1.058 |
| Correlimos gordo | Invernante | – | – | – | 1.500 | 685 |
| Correlimos menudo | Invernante | – | – | – | 9.000 | 2.177 |
| Corr. de Temminck | En Paso * | – | – | – | 40 | 3 |
| LÁRIDOS | ||||||
| Fumarel cariblanco | Estival | 7.000 | 385 | ↓↓ | 185 | 1 |
| Fumarel común | Estival | 20 | 0 (♀♂) | ↓↓ | 10 | 0 |
| Charrán común | Residente | 200 | 83 | ↓ | 150 | 3 |
| Charrán patinegro | Residente *** | 100 | 0 | ? | 1.800 | 653 |
| Charrancito común | Estival | 3.000 | 1.240 | ↓ | < 10 | 4 |
| Pagaza piconegra | Estival | 3.000 | 1.063 | ↓↓ | < 10 | 0 |
| Pagaza piquirroja | Invernante | – | – | 180 | 149 | |
| Gaviota reidora | Residente *** | 1.000 | 1.351 | ↓ | 30.000 | 28.066 |
| Gaviota picofina | Residente | 1.000 | 679 | ≈ | 1.000 | 591 |
| Gaviota de Audouin | En Paso * | – | – | 2.000 | 1.076 | |
| Gaviota cabecinegra | Invernante ª | 30 | 11 | ↑ | 1.200 | 665 |
| Gaviota sombría | Invernante ª | < 10 | 9 | ↓ | 105.000 | 62.071 |
| Gaviota patiamarilla | Residente *** | 3.000 | 3.377 | ↓ | 18.000 | 11.032 |
| AVES RAPACES | ||||||
| Aguilucho lagunero occidental | Residente *** | 100 | 42 | ↓ | 2.000 | 692 |
| Águila pescadora (♀♂) | Residente *** | 20 | 17 | ↑↑ | 140 | 124 |
| Búho campestre | Invernante | – | – | – | 60 | 19 |
Fuentes
- Datos de aves invernantes: Cádiz-Sevilla-Huelva (Fuente: Junta de Andalucía).
- Datos de aves reproductoras: Andalucía (Fuente: Junta de Andalucía).
- Anuario ornitológico de Doñana.
Estatus de las aves
- Residentes: Especies presentes todo el año, que crían e invernan en Doñana. Las aves Residentes *** con refuerzo invernal aumentan su efectivos por varios ordenes de magnitud en invierno.
- Estivales: Aves que llegan en primavera-verano para reproducirse, pasando el invierno en África. Las aves Estivales * cuentan con pequeñas poblaciones invernantes que pasan a menudo desapercibidas.
- Invernantes: Especies que llegan en otoño desde el norte de Europa para pasar el invierno, partiendo en primavera. Las aves Invernantes * también se reproducen localmente con efectivos muy bajos y anecdóticos.
- Migradoras de Paso: Usan Doñana exclusivamente como área de descanso y alimentación durante sus viajes migratorios (pre-nupcial en primavera, post-nupcial en otoño). Las Migradoras * pueden llegar a reproducirse localmente con efectivos mínimos. Las Migradoras inv mantienen solo grupos muy reducidos a lo largo del invierno.
- Erráticas o Divagantes: Aves que aparecen ocasionalmente, fuera de su área de distribución habitual, a menudo por temporales o desorientación.
FAQ
¿Qué logística es necesaria?
Las esteparias son el grupo de aves que necesita de mayor lógistica y de tiempo pasado en campo en Andalucía, con probabilidad moderada de éxito. Además de ser especies crípticas y a menudo poco vistosas.
- Prismáticos (8×42 o 10×42): Imprescindibles.
- Guías de campo en formato pape o smartphone.
- Telescopio de alta gama (70x aumentos) para identificar aves a distancia.
- Vehículo 4×4 para acceder a los caminos poco transitables de las zonas más alejadas al Rocío.
¿Cuál es la mejor época del año para visitar Doñana?
- Invierno (Diciembre – Febrero): Época de máxima concentración de aves. Miles de ánsares, grullas, limícolas y anátinas invernan aquí. Los bandos de flamencos son espectaculares.
- Primavera (Marzo – Mayo): Época de máxima diversidad y actividad. Llegan los migrantes estivales (abejero, canasteras), las aves están en pleno cortejo y cría, y la marisma (si hay agua) bulle de vida. Ideal para ver rapaces y aves de la marisma.
- Verano (Junio – Agosto): Periodo más tranquilo y caluroso. Perfecto para observar aves marinas y limícolas en la playa, así como rapaces residentes y aves esteparias en los cotos secos.
- Otoño (Septiembre – Noviembre): Fascinante para ver la migración postnupcial. Miles de aves (cigüeñas, rapaces, paseriformes) se concentran antes de cruzar el Estrecho.
¿Cuántos días son necesarios para una visita ornitológica en Doñana?
- Todas las configuraciones de excursión son buenas para descubrir Doñana, sus aves y compleja biodiversidad. En función de su campo base, de la duración y centros de interés, un guía podrá aconsejar para organizar las mejores visitas.
- Doñana ofrece cinco zonas principales por descubrir, con mínimo un día en cada zona. Dos complementos recomendados: la Visita Guiada Autorizada de medio día en el interior del parque nacional. La visita a las marismas del Odiel por ser muy diferentes y una avifauna complementaria a Doñana.
¿En qué horarios se realizan las salidas?
- Amanecer: Salida 1-1.5h antes del amanecer para llegar a los territorios con las primeras luces. Momento de máxima actividad de canto y movimiento.
- Atardecer: Salida 3-4h antes del ocaso para aprovechar la última luz. Ideal para observar comportamiento de agrupamiento y vuelo hacia dormideros.
¿Se puede visitar Doñana por libre o es obligatorio hacer visita guiada?
- Por libre: Hay senderos y centros de visitantes gratuitos excelentes: El Rocío, Sendero de La Rocina (garzas, espátulas), El Acebuche, C.V. José Antonio Valverde (acceso alejado).
- Visita Guiada Autorizada: Para acceder al corazón del Parque Nacional (las dunas móviles, la marisma profunda, la vera de la pajarera) es obligatorio contratar una visita en 4×4 autorizada.
¿Merece la pena la visita restringuida en autobus 4×4?
- Es sobre todo interesante para conocer el paisaje del interior del parque y lugares con nombres famosos de Doñana. Merece la pena, en complemento de otras salidas enfocadas a la búsqeda activa de fauna.
- Puede ser decepcionante si el objetivo principal es el avistamiento de fauna y la fotografía. El desplazamento en bus simplemente no da el tiempo de parar y tomar el tiempo necesario para la observación.







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